La patria hecha pedazos

México es pues, un país endeudado y pobre
La patria hecha pedazos
Y es que la situación en México es prácticamente insostenible.
Foto: Archivo

No hay Independencia para México. La deuda pública del país asciende a los 6 billones 497 mil millones de pesos; o sea, más del 38 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, según datos de la Secretaría de Hacienda nacional. De hecho, las cosas empeoraron durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, quién continuó con el déficit heredado de Felipe Calderón, aumentándolo en un 4 por ciento.

Ese dinero ¿quién lo paga? La clase trabajadora, por supuesto. ¿Con qué dinero? Ese es el problema. La crisis capitalista mexicana se centra en la pobreza adquisitiva de su población productiva. Y eso que apenas llevamos dos años de Gobierno. En 25 años, la capacidad de compra de los mexicanos cayó 80 por ciento. En el último año, la riqueza de cada mexicano decreció 80 pesos, de acuerdo a estimaciones de la Facultad de Economía de la UNAM.

México es pues, un país endeudado y pobre.

La independencia supone la capacidad del sujeto de cumplir objetivos propios bajo su poder de decisión. Sociológicamente, la clase obrera mexicana no es independiente. Más aún, depende del flujo de capital cada vez más desvalorizado que permea desde una economía monopolizada en sus sectores estratégicos: la construcción, el transporte, las comunicaciones, la minería, el petróleo, e incluso los servicios y comercios, en manos de las cadenas de autoservicio y tiendas de conveniencia que subyugan la microeconomía.

En sus nuevas tesis aprobadas en su quinto Congreso recientemente celebrado en Oaxaca, el Partido Comunista de México (http://tmblr.co/ZtWkux1QveHx8) atribuye la crisis económica al acelerado proceso de explotación de la línea productiva del país, en todos sus sectores. Esto significaría que la cadena de la crisis se rompa inevitablemente por su eslabón más débil, desatando una rebelión de la clase trabajadora que mira sus jornadas de trabajo cada vez más largas, y cada vez más limitados sus derechos laborales. De hecho, prácticamente liquidados con la reciente Reforma Laboral que elimina el contrato colectivo de trabajo, el sindicalismo, pasando a la subcontratación por horas y la legalización del ‘outsourcing’.

¿Es posible que la crisis económica en México termine por estallarle en la cara a los hacedores de la crisis? En pleno festejo de la Independencia, seguramente no son pocos los que se lo imaginan, al menos, lo viabilizan.

Y es que la situación en México es prácticamente insostenible.

Una editorial del periódico especializado El Financiero, revela que aunado al déficit público, la deuda externa mexicana creció a un 17 por ciento desde el año 2007 al 2012. Pero ésta ha tenido un “explosivo aumento” en los últimos años. Esto sin contar el incremento a la deuda que se viene con el conjunto de “reformas estructurales” que recientemente aprobó el Estado mexicano, representado por la alianza inter burguesa entre los partidos políticos y el empresariado nacional.

Los legisladores aprobaron que la clase trabajadora del país asuma el costo de las deudas que PEMEX y la CFE tienen para con sus propios trabajadores, activos y pensionados. Los llamados “pasivos laborales”. Es decir, pago de prestaciones, indemnizaciones, vacaciones, aguinaldos y, por supuesto, jubilaciones, que ambas paraestatales ya no pueden –o quieren-, pagar derivado de su privatización. Por lo que, a la burguesía política y económica nacional se le ocurrió la fabulosa idea de crear una deuda pública de nada más y nada menos que de 1 billón 119 mil millones de pesos por parte de PEMEX y 507 mil millones de pesos por parte de CFE. Más que el FOBAPROA.

¿Independencia?

Divididas estas cifras en deuda percápita, se estima que a cada mexicano y mexicana le tocará pagar más 109 mil pesos de deuda pública por un periodo de al menos 30 años, con un salario mínimo que apenas alcanza los 60 pesos, que sólo beneficia al 40 por ciento de la población. Nada mal para celebrar 204 años de una nación independiente y soberana, orgullosa de sus héroes que le dieron patria, una que le arrancan a pedazos.