Casos de abuso familiar en la NFL

El caso de Ray Rice destapó una olla de grillos en la todopoderosa NFL. El escándalo de actos de violencia en el hogar de varios jugadores de la liga pica y se extiende
Casos de abuso familiar en la NFL
Peterson, todo un caso.
Foto: Getty Images

Jonathan Dwyer, ‘running back’ de los Cardinals de Arizona fue arrestado el miércoles acusado de agredir a una mujer de 27 años y a un niño de 18 meses.

La policía de Phoenix no identificó a las víctimas, pero indica que los actos de violencia ocurrieron en la casa que Dwyer comparte con su esposa, en el sureste de Phoenix, el 21 y 22 de julio, aunque las agresiones fueron reportadas la semana pasada.

Tras el arresto, el jugador fue desactivado por los Cardinals. Este jueves quedó en libertad tras pagar la fianza de $25,000. Además, se le ordenó usar un grillete electrónico.

El 15 de julio, el ‘defensive end’ de las Panthers, es acusado de agresión. Un juez de North Carolina encontró culpable a Hardy de ahorcar a su entonces novia, Nicole Holder, y amenazarla de muerte en un incidente ocurrido en mayo, presuntamente por celos de que la mujer hubiera estado saliendo con el rapero Nelly.

El 4 de agosto, el jugador de 275 libras de peso se declaró inocente en la audiencia de apelación. El nuevo juicio está fijado para el 17 de noviembre.

El miércoles Hardy fue puesto en la Lista de Excepciones del Comisionado de la NFL hasta que se resuelva su problema legal.

El 11 de septiembre, un gran jurado del condado Montgomery, Texas, decidió que hay causa para instruir de cargos al corredor de los Vikings de Minnesota, quien es acusado de golpear a su hijo de cuatro años con una rama de árbol, sin hojas, que admitió era para disciplinar al menor.

Al día siguiente se emite una orden de arresto en su contra y el equipo lo desactiva para el partido contra los Patriots, del domingo pasado, por la segunda jornada.

El día 13 Peterson se entrega, es instruido de cargos y sale de prisión tras pagar la fianza. Dos días después los Vikings lo reinstalan, para volver a desactivarlo el miércoles; es colocado en la Lista de Excepciones del Comisionado, lo que significa que debe mantenerse alejado de todas las actividades del equipo mientras se resuelve las acusaciones de abuso infantil en Texas.

Esta ola de incidentes de violencia doméstica inicia el 15 de febrero, cuando ‘Ray’ Rice, corredor de los Baltimore Ravens, golpea a su entonces prometida Janay Palmer en un elevador del ahora clausurado Revel Hotel and Casino en Atlantic City, N.J.

El 27 de marzo, un gran jurado lo instruye de cargos. Al día siguiente la pareja se casa. El 1 de mayo, Rice se declara inocente; los fiscales le ofrecen un acuerdo para que evite prisión si es declarado culpable —cuya pena hubiera sido entre tres y cinco años—, a cambio de que reciba consejería para manejo de ira. Palmer pide que no siga el caso.

El 24 de julio, el comisionado lo suspende dos partidos por el caso. El 8 de septiembre sale a luz el video que muestra lo que ocurrió en el elevador; los Ravens lo cortan del equipo y la NFL lo suspende de forma indefinida. El martes de esta semana, el sindicato de jugadores de la NFL apela la suspension.

Con todo el escándalo que azota a la NFL, los San Francisco 49ers han permitido que Ray McDonald siga jugando, a pesar de haber sido arrestado antes de que iniciara la temporada, acusado de golpear a su novia embarazada.

Jerry Rice, considerado por muchos como uno de los mejores jugadores en la historia de la NFL, estima que su ex equipo se ha equivocado.

Como Steve Young, su ex mariscal de campo, Jerry Rice considera que los 49ers no deberían permitir que McDonald siga jugando hasta que se resuelva su caso judicial.

“Yo pienso igual que Steve Young, de que lo hubieran sacado del campo de juego hasta que ésto se resuelva”, dijo la leyenda en declaraciones a SI.com. “Pero ellos han decidido permitirle que siga jugando, y eso sencillamente es lamentable… Por ser un caso muy importante, un tema muy sensible, creo que debían sacarlo del campo de juego”.