Mirando al sur, pero con miopía…

"Mirando al Sur": blog del periodista Luis Manuel Ortiz que comenta los sucesos de actualidad desde Texas

Mirando al sur, pero con miopía…
En nuestro país la corrupción tomó carta de nacionalidad y norma diaria desde que Hernán Cortés bajó de su navío.
Foto: Morguefile

Brownsville, Texas.- Cuando yo, por mi juventud y todavía corto oficio, carecía de la experiencia de la cual seguramente sigo careciendo ahora, un estimado colega periodista de la Ciudad de México me dio un consejo que me ha sido muy útil: “Cuando escribas una columna no trates de poner en ella todo lo que la humanidad ha hecho en miles de años; sólo pon lo que te sea indispensable para explicar tu idea. Lo demás déjalo a los lectores, ellos le agregarán según sus conocimientos, tendencias y simpatías…”

Eso es lo que ha hecho un amigo lector de nombre Manuel Gutiérrez quien, vía Facebook, me hizo llegar un comentario que agradezco más porque me da tema para el “Mirando al Sur” de hoy que por lo que contiene.

“Luis –me dice-, no por darte la contra, pero sería bueno que revisaras la monstruosa lista de ‘angelitos’ de todos los pelos, colores, partido político y demás yerbas que en su momento han sido tema de sonados escándalos políticos en Estados Unidos. Si en 31 años de vivir en este país no te has dado cuenta de toda la podredumbre en ‘Gringolandia’, entonces algo (mucho) anda mal con tus apreciaciones y comparaciones entre lo malo que sucede tanto en México como en Estados Unidos. ¿O qué acaso –como pareces afirmar- solamente en México, pero no en Estados Unidos ‘la deshonestidad en todas sus formas parece ser requisito indispensable para desempeñar el oficio político…’?

“Dices bien que lo de Memo Padrés (el gobernador del estado mexicano de Sonora, de quien escribí en la columna anterior) se supo solamente por lo fortuito de una cámara indiscreta que registró el hecho, pero no puede decirse que los políticos gringos sean hermanitas de la caridad solamente porque sus trapacerías no las registra una cámara. Entiendo y comparto tu furia por la ‘chabacana alegría’ con que políticos y funcionarios mexicanos gastan los recursos del país, pero también sabes –o deberías estar enterado- que en Arizona y en Tejas, donde ahora vives y bebes, se han dado ‘pelos y señales’ de políticos corruptos”.

Y en seguida parrafea con verdadero afán una lista de 8 o 10 casos de corrupción que se han hecho públicos en Arizona y “en donde ahora vivo y bebo”. Todos esos casos, Manuel, los recuerdo muy bien, más otros que pasas por alto y que han sido igual o más sonados y prueba clara de que también en Estados Unidos la corrupción se da sus vueltecitas con mucha frecuencia por medios políticos y oficiales, pero nunca en la cantidad y forma en que lo hace por México. Y quien afirme lo contrario seguramente está recién llegado de otra galaxia.

En Estados Unidos se dan casos de corrupción, nadie lo duda, pero muchas veces -y quiero creer que en la mayoría, aunque estoy seguro que me equivoco-, se hacen públicos y los culpables pagan su fechoría con destitución, multa o cárcel. Dígame alguien si no es cierto que en México comete actos de corrupción y abuso desde el presidente hasta el policía que comenzó a trabajar como tal hace una hora. En nuestro país la corrupción tomó carta de nacionalidad y norma diaria desde que Hernán Cortés bajó de su navío.

Otros lectores, como lo mencioné la semana pasada, me han enviado correos electrónicos o “inbox” y por lo tanto se quedan en el terreno de la privacidad. Algunos no están de acuerdo con lo que escribo, otros sí y otros lo complementan. Hay quienes me acusan de ser “pro gringo” y otros de lo contrario. Y aquí en Estados Unidos he recibido acusaciones de ser un “malagradecido con el país que me abrió las puertas”. Pero son lectores que no me conocen personalmente y me juzgan sólo por lo que escribo. Pero nadie me había dicho, como lo hace MG que me conoce a la perfección, que no veo con objetividad a México y que por lo tanto, colijo, lo acuso injustamente de corrupto.

“De modo que, mi estimado Luis, me parece que pecas al ver la paja en el ojo ajeno (México) y no la viga en el propio (Estados Unidos) ¿O será que 31 años de vivir en Estados Unidos ha nublado tu entendimiento y te impide ver con objetividad cuando te quedas ‘Mirando al Sur’? Te mando todo mi afecto”.

Dejo de leer y de escribir y me alejo pensando… ¿Será?