Papelón en el Megatón mundial

El concierto en el MSG deja sabor amargo

En principio, sí, era una noche de heavyweights en el Madison Square Garden. Sobre el legendario (y remodelado) escenario de la 8va avenida desfilaron Juanes, Juan Luis Guerra, Carlos Vives y Don Omar. Al bachatero J Martin (nuevo en estas lides) le tocó descorchar el champagne y el telonero no se achicó. Cumplió muy bien.

En la previa al mega show, el bill también anunciaba la actuación de Chayanne, pero el ídolo boricua no cantó, ante la decepción de sus miles de fans que se sintieron engañados. “Yo pensé que cantaría, lo decían en la radio, no entiendo por qué anuncian y después no canta, no está bien”, dijo una joven fan de Bergen, New Jersey, quien no quiso dar su nombre.

El intérprete de “Torero” pisó la tarima pero solo para entregarle la placa homenaje a Polito Vega. Ante la insistencia del público, Chayanne les dejó miguitas -a capella- de “Lo dejaría todo” y “Fiesta en América“.

CHAYANNE RUMBO A NYC

Entonces llegó el momento esperado. ¿Cantaría o no el hombre de la reciente polémica? Y sí, a Don Omar le tocó cerrar la fiesta. El auto-llamado “Rey del reguetón” abrió con su hitCuéntale“. Ajeno e indiferente al arresto por violencia de género en Puerto Rico (tuvo que pagar $600 mil dólares para salir en libertad bajo fianza y poder estar en el MSG) Don Omar se pavoneó por el escenario, mientras gran parte del público lo recibía entre palmas. Otros no ocultaron el malestar.

“Él es muy machista, antes me gustaba pero ahora ya no”, dijo muy seria la dominicana María Elena de la Rosa, del Alto Manhattan, mientras seguía indiferente el ir y venir del ‘bandolero’ (tal cual se autocalificó Don Omar) sobre el escenario. De su lado, la colombiana Guillermina Flores, de Corona, Queens, incrédula al escuchar los aplausos dijo “bueno, parece que al público no le importa, los artistas se mandan cualquier c…..y a la gente le da igual”.

Don Omar siguió entonado con su cover de “Lambada”, acompañado por ocho bailarines y el DJ con sus pistas. “Gracias por la libertad de estar hoy con todos ustedes”, dijo. Y el respetable aplaudía y danzaba, y los recientes titulares no significaban nada, ni la historia previa.

“Que soy un bandolero, y lo sabe Dios”, dijo a la mitad de su presentación.

“Lo que digan que soy, que sigan”. Don Omar firmó su actuación con un “no soy ejemplo de nadie, tengo treinta y seis años y que la verdad sea mi único destino”. Las cerca de quince mil personas le subieron el pulgar una vez más y nadie pareció acordarse de su arresto reciente, de su pasado violento, ni nada parecido. ¿A quién le importa entonces la violencia doméstica?

Entre set y set de los artistas, los DJs El Lobo y Aneudy activaron la fiesta con sus buenas mezclas y spins. ¿Lo feo? Los comentarios (aunque ellos dirán que son bromas) fuera de lugar y subidos de tono como por ejemplo que las mujeres que no participaban de la movida “corren el riesgo de recibir una pega de Don Omar”. En otro instante, mencionaron epitetos homofóbicos como “pájaro”.

marcela.alvarez@impremedia.com