Piensa en la bancarrota solo si las deudas te ahogan

Un proceso para liquidar lo debido o crear un plan de pago
Piensa en la bancarrota solo si las deudas te ahogan
Antes de acudir al proceso judicial busca el consejo de un asesor crediticio.
Foto: Shutterstock

¿Se acumulan las facturas sin pagar? ¿Recibes llamadas de cobradores, sin parar? ¿La situación no va a mejorar? Para algunas personas la solución pasa por solicitar la bancarrota personal, un procedimiento judicial que permite gestionar las deudas en caso de no tener suficientes ingresos para pagarlas.

Es una decisión personal que hay que tomar tras analizar los ingresos, la cantidad que se debe y los ahorros.

Greg McBride, analista financiero jefe de Bankrate.com recomienda que antes de optar por la vía judicial pidas consejo a especialistas de una firma de asesoría acreditada por el National Foundation of Credit Counseling. Estos asesores ayudan con presupuestos y gestión de deudas entre otros servicios. “Es importante entender las opciones que existen”, explica McBride, miembro del consejo de una de estas firmas.

Si la situación es muy complicada el próximo paso es llamar al abogado.

Peter Maimone de Albert Maimone & Associates, de Queens (New York) explica que hay dos tipos de declaración de bancarrota. La primera es la llamada Chapter 7 a través de la cual todas las deudas desaparecen. Hay que cualificar para este proceso y normalmente lo hacen quienes tienen muchas deudas y bajos ingresos. Se suelen perder todas las propiedades valoradas por encima de determinada cantidad. “Puede durar dos o tres meses y permite empezar desde cero”, explica Maimone.

En caso de que no se cualifique para este tipo de bancarrota y se gane lo suficiente para pagar algo de lo que se debe, se solicita la bancarrota bajo el Chapter 13 que supone “aceptar un plan de pago de la deuda que dura entre tres y cinco años”, detalla el abogado.

En ambos casos, los cobradores de deudas desaparecen. Eso sí, hay deudas que no se pueden eliminar como las de apoyo de hijos, pagos al esposo/a o la estudiantil.

Cada caso es único y la ley de bancarrotas es complicada. Muchas firmas de abogados ofrecen una sesión de consulta gratuita y luego el procedimiento puede costar “unos $1,500 o un par de miles”, explica Maimone. Es una cantidad que se paga al iniciarse el procedimiento.

Este abogado explica que en una primera consulta, normalmente lo que se examina son los activos (si tienes carro, un bien raíz, dinero en el banco) del deudor y el tipo de deudas.

McBride recuerda que este es un procedimiento limitado y que solo se puede instar un número determinado de veces