Al este de Los Ángeles es común escuchar ‘mi vecino es un violador’

Residente del este de Los Ángeles cuestionan por qué tienen vecinos con historial criminal de violadores

Los vecinos dicen sentir temor por la presencia de exconvictos sexuales en sus barrios.
Los vecinos dicen sentir temor por la presencia de exconvictos sexuales en sus barrios.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

@Yorshmore

La señora que carga bolsas del mandado al caminar por la calle hace un gesto disimulado para señalar el lugar donde viven varios delincuentes sexuales.

El edificio de apartamentos color ladrillo al que apunta sobre Bonnie Beach Place, en el Este de Los Ángeles, alberga a tres hombres sentenciados por delitos sexuales contra niños y a uno más por violación.

“¿Cómo es posible que estas personas estén viviendo aquí?”, se cuestiona la vecina. “Son violadores, acosadores de niños, y por aquí pasan muchos estudiantes”.

Residentes del área dijeron sentirse incómodos e inseguros por la presencia de quienes consideraron “personas non gratas”, las cuales empezaron a proliferar en la zona desde hace unos cinco años.

El gobierno del estado, señalaron, está poniendo aún más en riesgo la seguridad de las comunidades marginadas al enviar ahí a ofensores sexuales.

“Es el legado que nos dejó el exgobernador Arnold Schwarzenegger al dejar salir de la cárcel a este tipo de ofensores y posicionarlos estratégicamente en nuestros vecindarios”, dijo Martha Jiménez, residente del área.

“Si hubiera hecho eso en vecindarios pudientes, segura estoy que los electores hubieran pedido su inmediata remoción”, recalcó.

Para Isabel González, residente de Sur Los Ángeles, otra de las zonas de la ciudad que están plagadas de ofensores sexuales, cada vez es más común escuchar “mi vecino es un violador”.

“Me han comentado eso, sabemos que hay muchos ofensores sexuales viviendo entre nosotros y pues sí da temor, porque mis hijos van en una escuela muy cerca de esta área”.

González se refirió a la primaria Charles W. Barrett, ubicada en las calles Flower y 98, donde nueve ofensores sexuales tienen domicilio alrededor del plantel.

“Para nadie es agradable saber que hay esas personas, pero no sé qué se pueda hacer al respecto”, agregó. “Y ni siquiera los conocemos ni sabemos dónde viven”