Amor sin love

La intromisión del inglés love en español empieza a jugar con nuestros sentimientos. La avalancha de películas traducidas que contienen la palabra love hace que ya no se sepa si se oye español o una traducción mal pagada del inglés. Porque en inglés y en español el amor se muestra de manera diferente. Laura Ingraham, conocida presentadora radiofónica, puede dormir tranquila, el “amor” hispano en Estados Unidos se empieza a exteriorizar al estilo de aquí: el suyo. Disfrutar de dos (o más) culturas molesta a los que solo saben disfrutar del “amor” en una. Entrémosle al “amor” inquietante.

Cuando se busca en un diccionario cómo se dice en español I love you se nos dice Te amo y te quiero. Tantas veces oímos en telenovelas o en películas penosamente traducidas “te amo” que empezamos a creer que el verbo amar ha vuelto a la vida. Desde que el español se hizo mayor de edad amar fue querer bien. Amar a Dios es agradarle, al menos en la Biblia. En hebreo ‘amar’ y ‘agradar’ son el mismo verbo.

Viene lo dicho a cuanto de ver los escollos que tienen que sortear los hablantes hispanos para comunicarse sus afectos en español, y de que cuando se intenta, abundan frases cursis sacadas de refritos en traducción. Así se conforma nuestra lengua hoy. El trasplante de sentimientos se efectúa a plena luz del día y con alevosía. El bilingüismo y biculturalismo, que es lo que tenemos los hispanos, o se cuida, o no sirve.

En uno de esos espacios en línea en que se habla de la diferencia entre “amar’ y ‘querer’ se concluye que es diferente para cada persona, y que en cada país hispano se valora de manera diferente. Algunos se ríen si les dicen ‘te amo’. Otros pretenden saldar la discusión con una canción, la de José José, pongamos por caso. Manido modelo que recuenta el rancio ‘amar’ del ‘love’ que no es ‘querer’.

No se discute la existencia del ‘amor’: si se busca en el idioma, se halla. Quizás por ello, de ‘amor’ hayamos inventado ‘enamorar’ o ‘estar enamorado’, que no es ‘amar’. ‘Querer’ es competidor que ha aniquilado a ‘amar”. Tiene la ventaja de que se aplica a toda actividad: ‘quiero enamorarme’. Lo opuesto no existe: ‘amo quererte’.

Las palabras nos fallan. El cine contribuye poderosamente a que el “amor” y el “amar” cada día valgan menos. Tomemos The matrix reload.

Para conseguir llegar al cerrajero, Neo no tiene ningún inconveniente en calcar un auténtico beso de amor, de los que le da a Trinity, en otra mujer. Cuando solo apenas lo imita, la extraña se lo hace notar enseguida. El “amor” le llega al espectador como un sentimiento maleable a voluntad que se puede hasta falsear bien. Así vivimos hoy, falseando sentimientos, que pasan a ser atropellados lingüística y culturalmente. ¿Recuerdan aquello de “el amor verdadero ni se compra ni se vende”?

El inglés love sirve para todo tipo de afectos y afectaciones, se nos cuela con significados imposibles que atrofian nuestros gustos, afectos, agrados, y enamoramientos. “Los amo inútilmente”