México: qué se sabe de fosas halladas donde desaparecieron estudiantes

Trece de ellos aparecieron el lunes 29 de septiembre. Aún siguen desaparecidos 43

México: qué se sabe de fosas halladas donde desaparecieron estudiantes
Al menos nueve cuerpos han sido encontrados en las fosas.
Foto: Getty

El hallazgo de varias fosas clandestinas con al menos 28 cuerpos en las afueras del municipio de Iguala, estado de Guerrero, disparó todas las alarmas.

Entre las autoridades, pero sobre todo entre los familiares y compañeros de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, quienes se encuentran desaparecidos desde la noche del viernes 26 de septiembre.

Aunque las autoridades aún no se atreven a confirmar si se trata de los jóvenes, el procurador regional de Guerrero, Iñaki Blanco, dijo que uno de los detenidos confesó haber visto cómo llevaban a 17 estudiantes hasta el lugar en que se hallaron las fosas, donde fueron “ultimados”.

Este domingo, un grupo de jóvenes volvió a bloquear ―ya había ocurrido esta semana― la Autopista del Sol, que une a Acapulco con Ciudad de México, para exigir explicaciones sobre la suerte corrida por los estudiantes.

Las autoridades han dicho que aún no pueden decir si los cuerpos hallados en las fosas comunes pertenecen a los estudiantes.

Sin embargo, Iñaky Blanco, el procurador de Guerrero que ha estado a cargo de la investigación por los hechos del 26 de septiembre, reconoció que forma parte de las pesquisas:

“El hallazgo de las fosas tiene que ver con la investigación que lleva a cabo la Procuraduría y muy particularmente con la detención de varias personas, las declaraciones, los testimonios de estas personas son las que nos han permitido llegar hasta ese lugar y bueno en su momento les daremos a conocer el grado de participación de distintos involucrados en los hechos”.

Además, está la confesión del sicario detenido.

Las fosas fueron ubicadas en la colonia de Pueblo Viejo, en las afueras de Iguala, a unos 15 kilómetros del lugar donde los estudiantes fueron tiroteados por policías y civiles armados la noche del 26 de septiembre.

Aunque al principio se habló de entre una y tres fosas, fuentes de la Comisión Nacional para los Derechos Humanos -cuyos representantes se hicieron presentes el sábado en el lugar- revelaron que son seis.

Según las autoridades en el lugar se encontraron 28 cuerpos, la mayoría calcinados.

“Conforme a la opinión de peritos especializados en la materia podemos señalar que en las fosas localizadas en Pueblo Viejo, se colocó una cama de ramas y troncos sobre la cual se pusieron los cuerpos de las víctimas, a quienes se les roció una sustancia flamable acelerante, es decir diésel, gasolina o petróleo”, dijo el procurador Iñaki Blanco en rueda de prensa.

La Procuraduría General de la República indicó que había “allegado” la investigación ―termino legal para indicar que toma cargo de ella― y ya envió peritos forenses al estado de Guerrero, situado al suroeste del país.

Las labores de identificación incluyen pruebas de ADN.

Citado por el diario El Universal, el secretario de Salud de Guerrero, Lázaro Mazón, dijo que el proceso podría tardar unos 15 días.

Según otras versiones podría extenderse a dos meses.

Hasta el momento hay 30 detenidos por la muerte de seis personas (tres estudiantes, un futbolista, el conductor de un bus y una mujer). De ellos, al menos 22 son policías.

Según las autoridades, detrás de los hechos estaría el grupo criminal Guerreros Unidos, una escisión del cartel de los Beltrán Leyva que opera en Guerrero.

Incluso, el procurador Iñaky Blanco dijo que la mayoría de los policías arrestados estaban al servicio de la organización criminal.

A la investigación también está vinculado el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, a quien se criticó fuertemente porque dijo que al momento que ocurrieron los ataques se encontraba en un baile y sólo se dio cuenta horas después de lo sucedido.

Abarca pidió una licencia de 30 días para supuestamente no interferir con la investigación y luego desapareció.

Las autoridades lo consideran como prófugo de la justicia y hay una orden de captura en su contra.

Sin embargo, la pregunta esencial no ha sido respondida ¿por qué fueron atacados con tal sevicia los estudiantes?

Si los motivos no están claros, la secuencia de eventos sí lo está:

Esa noche, un grupo de estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa ―donde se forman para ser maestros rurales― se apoderaron de tres buses para realizar protestas.

La policía del lugar, argumentando que se los habían robado, persiguió a los jóvenes y disparó contra ellos. En ese lugar murió al menos un estudiante.

Varias horas después, cuando algunos de los estudiantes denunciaban lo ocurrido a periodistas, un grupo armado no identificado los atacó.

Casi simultáneamente, otro grupo abrió fuego contra un bus en el que viajaban los integrantes del equipo de fútbol Los Avispones, que juega en la tercera división mexicana.

Después se comprobó que dos armas de fuego de la policía local fueron utilizadas en el ataque contra los futbolistas.

Seis personas murieron esa noche en Iguala: tres estudiantes, un futbolista, el conductor del bus de los deportistas y una mujer que viajaba en un taxi y fue alcanzada por una bala.

Después, cuando los estudiantes se reunieron, descubrieron que al menos 56 de ellos faltaban.

Trece de ellos aparecieron el lunes 29 de septiembre. Aún siguen desaparecidos 43.

Sus familiares y compañeros no pierden la esperanza de hallarlos con vida.