Chikungunya: el reto de combatir una epidemia desconocida

Cuando la chikungunya llegó a República Dominicana, el epicentro de la enfermedad en América Latina, nadie había oído hablar de esa enfermedad. ¿Cómo lograron enfrentarla y qué le puede enseñar su experiencia a otros países?
Chikungunya: el reto de combatir una epidemia desconocida
Paciente en el Hospital Juan Pedro Peña

Cuando la chikungunya llegó a San Cristóbal, el epicentro de la enfermedad en América Latina, pocos en esa provincia de República Dominicana habían oído hablar de la dolencia de origen africano que significa literalmente “estar doblado de dolor”.

Y así, retorcidos por el dolor de articulaciones, con fiebre muy alta, dolor de cabeza y abdominal y picazón, es como le empezaron a llegar al doctor Miguel Ángel Geraldino los pacientes por centenares poco después de Semana Santa.

“Comenzó que en la comunidad se presentaban muchos pacientes febriles y era inusual porque no era gripe, no era esto, no era aquello…”, recuerda el director del hospital Juan Pablo Peña de San Cristóbal, en declaraciones a BBC Mundo.

El médico se refiere al caos que se dio después de que se registrasen en República Dominicana los primeros casos de la enfermedad que se transmite por la picadura de mosquito.

Para entonces, este doctor menudo y de habla pausada, ya había oído de la llegada de la enfermedad a América, que se detectó por primera vez en el Caribe en noviembre del año pasado, y dio la voz de alerta a las autoridades.

El Ministerio de Salud, que ya había puesto en marcha un plan de prevención y contingencia de la enfermedad a petición de la Organización Panamericana de la Salud, tomó muestras epidemiológicas de los pacientes y las envió a un laboratorio de Boston, en EE.UU., donde confirmaron que se trataba de chikungunya.

Y además de informar a la población y a los profesionales sanitarios, las autoridades del Ministerio de Salud “visitaron casa por casa para buscar criaderos de mosquitos y decir a la población dominicana cómo eliminarlos”, según explica Carmen Adames, coordinadora de Estrategia Nacional de Dengue y Chikungunya.

Pero lo peor no había pasado. Lo que siguió fue una avalancha de casos de esta fiebre que inundaron las urgencias de los hospitales y centros de salud de esa provincia, donde surgió originalmente la fiebre en República Dominicana y una de las más afectadas del país.

En el caso del hospital Juan Pablo Peña, según explica su director, después de Semana Santa llegaron a recibir a entre 400 y 500 pacientes al día, una cifra que, asegura, en los fines de semana ascendía a las 700 o 800 consultas por chikungunya diarias.

“Era bastante difícil porque pensábamos que no iban a llegar tantos pacientes”, apunta Geraldino al contar cómo su equipo tuvo que crear una unidad especial de atención al paciente febril y destinar varias salas y buena parte de su personal a quienes llegaban con esta dolencia.

Una vez allí, los doctores, les hidrataban y suministraban los medicamentos indicados para tratar la enfermedad: acetaminofén -en jarabe para niños y pastilla para adultos y auxina para el picor.

La mayoría de los tratamientos eran ambulatorios -sólo se ingresaba a los pacientes que llegaban más graves-.

Y pese a que todo el personal del hospital, que en muchos casos incrementó considerablemente sus jornadas de trabajo para atender a los enfermos- recibió formación de cómo tratar y prevenir la enfermedad, los profesionales no tenían la fórmula para evitar la picadura de mosquito, por lo que muchos de ellos también sufrieron la chikungunya.

“Llegamos a tener cerca de 40 enfermeras afectadas de 350. Y de los médicos también: muchos se enfermaron, pero se medicaban y en 24 ó 48 horas ya estaban de vuelta trabajando”, recuerda.

Ahora que la tormenta ya ha pasado -en las últimas semanas no se han registrado casos de la enfermedad que solo se puede padecer una vez porque el cuerpo se vuelve inmune, el doctor muestra su satisfacción al recalcar que en su hospital ningún paciente murió por chikungunya.

Y es que, pese a que es un virus molesto y doloroso, en pocas ocasiones es mortal.

En total en República Dominicana, el país más afectado por la enfermedad en América Latina, han muerto seis personas como consecuencia de la fiebre.

Según el último boletín epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), desde que comenzó la epidemia, el país ha registrado más de 486.000 casos sospechosos, más de la mitad de los 739.400 registrados en toda América.

Y, si a principios de año, cuando llegó la enfermedad al país, la mayoría de los dominicanos no sabía lo que era la chikungunya, hoy es raro el que no tiene una historia que contar sobre ella.

Con la enfermedad en decadencia en República Dominicana y en ascenso en otros países de América Central y del Sur, donde la dolencia está empezando a dar problemas, la experiencia dominicana puede ser útil.

De hecho, según el doctor Geraldino, varias comisiones internacionales han llegado a República Dominicana para recibir asesoría sobre cómo combatir la chikungunya.

Y cuando le piden consejos para aplicar en otros lugares, el médico recuerda que la chikungunya “es una enfermedad que cede con los medicamentos en un máximo de 72 horas”.

Además, recomienda prestarle especial atención a los mayores de 65 años, a los niños y a quienes tienen una complicación o una enfermedad sobreañadida como los diabéticos porque “esos casos se pueden complicar”.