Divorciados y vueltos a casar, el debate en el Vaticano

Un grupo de clérigos que abogaron por un tratamiento misericordioso a estas personas
Divorciados y vueltos a casar, el debate en el Vaticano
Foto: Archvio

La tercera jornada del Sínodo de los Obispos que se realiza en el Vaticano centró su debate en la situación de los divorciados y vueltos a casar.

Un grupo de clérigos abogó por un tratamiento misericordioso a estas personas.

Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, destacó que dos líneas de pensamiento prevalecieron entre los 191 padres sinodales asistentes a la asamblea, convocada por el papa Francisco para analizar los desafíos de la familia en el contexto actual.

La primera de las corrientes puso énfasis en la “indisolubilidad del matrimonio sin compromisos”, basada sobre el hecho que “el vínculo sacramental es una realidad objetiva, obra de Cristo en la Iglesia”.

Por otra parte, la segunda línea de pensamiento propugnó por “mirar a los casos individuales, a las situaciones concretas de gran sufrimiento, distinguiendo, por ejemplo, entre quien ha abandonado al cónyuge y quien ha sido abandonado”.

“El problema existe y la Iglesia no lo descuida, se repitió varias veces en el aula (del Sínodo)”, precisó Lombardi.

En las semanas previas al Sínodo un intenso debate público tuvo lugar entre cardenales de alto nivel sobre el tema de los divorciados y vueltos a casar, así como la posibilidad de una apertura o no a que algunas personas en esas condiciones accedan a la comunión.

Al respecto, Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina y cercano colaborador del Papa, aclaró que “nadie está pensando en cambiar la doctrina (católica) sobre el matrimonio”, que es indisoluble y no se puede romper.

“Ninguno padre sinodal propuso eso, la mayor parte de ellos quieren que los esposos sean fieles hasta la muerte”, sostuvo.

Pero algunos insisten en el realismo comprensivo que debe acompañar los sufrimientos de los demás, aunque podemos llegar a ensuciarnos un poco, pero el maestro Jesús estaba cercano a todos, no se alejaba de ninguno”, aclaró.

En este segundo grupo se encuentra el núcleo del debate: es decir cómo la Iglesia va a acompañar y apoyar a personas que no viven el ideal cristiano de familia pero que, en la práctica, requieren de una atención particular.

Al respecto, Lombardi señaló que en las discusiones del Sínodo se hizo referencia a que la acción de los católicos hacia las personas en situaciones particulares “no debe ser exclusiva del todo o nada”, sino misericordiosa, porque “el misterio de la Iglesia es un misterio de consolación”.

“Se recordó, de todas maneras, que para los divorciados y vueltos a casar el hecho de no poder acercarse a la eucaristía no significa, absolutamente, que no sean miembros de la comunidad eclesial, por el contrario se invitó a reconsiderar que existen diversas responsabilidades que ellos pueden ejercer”, indicó el portavoz.