Misión Posible: LAPD aprende a reconocer a niños con autismo

Agentes aprenden a cómo entender el comportamiento de quienes padecen la enfermedad
Misión Posible:  LAPD aprende a reconocer a niños con autismo
Los niños tuvieron la oportunidad de estar dentro de un carro patrulla y ambulancias y contrarrestar el temor a un encuentro con las autoridades.
Foto: Ciro Cesar

@Yorshmore

El chico que evita el contacto visual, que además es callado y que cuando habla, poco se le entiende, es Robert Bañuelos. Tiene 13 años de edad y trastorno del espectro autista (ASD).

Es uno de los cien niños que participaron ayer en el programa “Misión Posible” que organizan la Sociedad Autista (ASLA) y el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).

A cada uno de ellos se le asignó un agente para interactuar y participar en actividades que lleven a los uniformados a conocer mejor el autismo y entender el comportamiento de quienes padecen la enfermedad.

“Es una muy buena experiencia, porque me ayuda a entender cómo actúan y procesan la información, cómo reaccionan a sonidos, luces, movimientos, estar en grupo o reconocer cuando algo no les gusta”, dijo el oficial Julio Gálvez, quien acompañó a Robert.

Nannette Bañuelos dijo que su hijo Robert poco entiende del concepto de autoridad y de reglas, por lo que espera que esta experiencia con los policías le ayude en su proceso de socializar.

Desde que se inició este programa, en 2011, han sido ya alrededor de 400 los policías y alguaciles que han participado en esta interacción con niños autistas, indicó Emily Iland, creadora de Misión Posible.

“Entrenamos a policías para que reconozcan a una persona con autismo y no piensen que por su comportamiento pueda estar drogado o crean que puede ser agresivo porque no obedecen a sus instrucciones”, mencionó.

En el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) unos 83 mil niños padecen de alguna discapacidad, 13 mil de ellos con autismo.

El 2% de la población padece de trastorno del espectro autista o ASD, según la organización ASLA.

1. Problemas de comunicación: no puede hablar o no sabe manejar una conversación, no escucha, sólo habla.

2. Conductas repetitivas: sigue rutinas muy específicas, arregla objetos obsesivamente, prefiere sólo ciertas cosas y rechaza otras.

3. Sensibilidad: responde a pequeños estímulos, muy perceptivo a colores, luces, olores, poca tolerancia a risas o llanto.