Epidemiología para combatir asesinatos: la receta que le funciona a Cali

La aplicación de métodos de la epidemiología en una de las ciudades más violentas de Colombia redujo en más de un 30% los asesinatos en el último año. Y le valió un premio internacional a su alcalde.
Epidemiología para combatir asesinatos: la receta que le funciona a Cali
Pandillero de Cali.

Una de las ciudades más violentas de Colombia está usando la ciencia exitosamente para reducir el número de asesinatos.

Pero no el tipo de ciencia que se ve en series de televisión como CSI Las Vegas o CSI Miami.

El alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, se especializó en epidemiología en la Universidad de Harvard.

Esa rama de la medicina se enfoca en el estudio de los factores detrás de las distintas enfermedades.

Y de ahí vienen las herramientas que le han permitido a la tercera ciudad de Colombia reducir significativamente su tasa de homicidios durante el último año.

“Yo he calculado que este año va a andar alrededor de 59 o 58 por 100.000 (habitantes), que igual es aterradora”, le dice a BBC Mundo Guerrero, quien ocupó la alcaldía de Cali por primera vez de 1992 a 1994.

“Pero venimos de 81, que teníamos el año pasado”, apunta el alcalde, de regreso en el cargo desde hace menos de dos años.

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El trabajo forense y la tecnología de punta que se ve en CSI seguramente tienen un papel que jugar en la lucha contra el crimen en la capital del Valle del Cauca.

Pero, según Guerrero, la base de todo es “el método que nosotros los epidemiólogos usamos cuando nos enfrentamos a enfermedades de origen desconocido”.

“El secreto es definir el problema: encontrar el qué, quién, cuándo y cómo; ver que factores se asocian a a eso, controlar esos factores –que nosotros llamamos factores de riesgo– y constantemente evaluar los resultados”, explica el alcalde.

Y aunque parece sentido común, a nadie se le había ocurrido tratar la violencia como una epidemia hasta que Guerrero lo hizo por primera vez en Cali hace más de 20 años.

En ese entonces la tasa de homicidios de la ciudad era de 126 por cada 100.000 habitantes.

Y todos estaban convencidos que la mayoría de las muertes estaban conectadas con los carteles del narcotráfico.

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El análisis científico de Guerrero, sin embargo, encontró que armas y alcohol eran factores de riesgo igual o más importantes.

Y al entrarle de frente a esos problemas la ciudad logró reducir significativamente el número de asesinatos.

“Hay un estudio publicado en el American Journal of Epidemiology que demuestra que en los periodos que nosotros hacíamos restricciones en porte de armas y venta de alcohol los homicidios se reducían en un 35%”, cuenta Guerrero.

“Y esa experiencia la repitió Bogotá con los mismos resultados”, recuerda el alcalde, quien al final de su primer período empezaría a trabajar con la OPS y el BID para intentar replicar su método “epidemiológico” en otros países latinoamericanos.

A su regreso a la alcaldía de su ciudad natal en enero de 2012, sin embargo, Guerrero se encontraría con esta había dejado de aplicar el método “juiciosamente”.

Y así una de sus primeras tareas sería elaborar un nuevo diagnóstico para la epidemia de violencia de Cali.

“Encontramos una cosa que nos llamó mucho la atención: que una proporción muy alta de las muertes era producto del crimen organizado”, relata el alcalde.

Y, datos en mano, Guerrero procedió entonces a convencer al gobierno nacional que tenían que empezar a aplicar la estrategia empleada 20 años atrás para desarticular a los carteles del narco.

Según el alcalde caleño, los primeros resultados de ese trabajo –que involucra a brigadas especializadas en las que servicios de inteligencia, policía y el sistema de justicia trabajan coordinadamente– son los que ya se están notando.

Mientras que a nivel personal el trabajo realizado durante los últimos 20 años le acaba de valer un importante premio internacional: el Premio Roux entregado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington “por haber transformado evidencia en impactos”.

Guerrero, sin embargo, parece tener como objetivo victorias más importantes.

“En el Plan de Desarrollo habíamos prometido dejar la tasa de homicidios de Cali en 60 (por 100.000). Ahora me he puesto la meta de dejarla en 45 o 40”, le dice a BBC Mundo.

“Todavía estamos a un nivel muy alto. Pero estamos muy confiados que las cosas van a seguir mejorando”, asegura el alcalde.