La salud es un derecho

Brindar cobertura médica a los inmigrantes indocumentados es un tema moral, económico y de salud pública
La salud es un derecho
Los indocumentados pueden ser niños, estudiantes, madres, padres, ancianos, vecinos o amigos.
Foto: Aurelia Ventura

Aunque los californianos apoyan expandir la cobertura médica a todas las personas sin importar su situación migratoria, 1.4 millones de personas indocumentadas sin seguro no califican para cuidados médicos preventivos asequibles.

El 54% de los votantes de California creen que Medi-Cal y Covered California deberían extenderse a todos los residentes del estado independientemente de su estatus migratorio.

Tanto los demócratas como los republicanos consideran que es crucial mejorar el cuidado preventivo para reducir los costos médicos y evitar el contagio de enfermedades, según una encuesta bipartita del grupo GS Strategy.

Jim Mangia, presidente de St. John’s Well Child and Family Center, cree que California será el primer estado en ofrecer cobertura a los indocumentados. “El cuidado de la salud es un derecho y tenemos la obligación, siendo la nación más rica en la historia de la humanidad, de ofrecer servicios médicos a todas las personas que viven en este país”, declara.

Mangia explica que además de ser un tema moral, hay razones económicas y de salud pública. “Es mucho más económico ofrecer cuidados preventivos que tratamientos en la sala de emergencias”, agrega.

En cuanto a lo económico, los trabajadores indocumentados aportan 130 mil millones de dólares al producto interno bruto (PBI)del esta. “¿Cómo nos vamos a asegurar que estén saludables para trabajar y seguir contribuyendo a la economía?”, cuestiona Mangia.

Añade que la Ley del Cuidado de la Salud propone que la salud sea un derecho básico, no un privilegio.

“Entonces tenemos que ofrecer cobertura médica a todas las personas que viven en Estados Unidos sin importar su condición migratoria”, concluye.

Domitila González, de 76 años, encontró ayuda en Mi Salud LA, un programa de salud para residentes de bajos recursos de Los Ángeles. “No tengo dinero, ni Medi-Cal y me ofrecieron servicios médicos. La gente no debería tener temor. Yo no hablo inglés y confié en estas personas y conseguí servicios médicos en unos minutos”, señaló González “

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