Piropos: ¿comentarios halagadores o acoso callejero?

Algunas mujeres los aprecian y se sonríen, otras los odian y quieren prohibirlos
Piropos: ¿comentarios halagadores o acoso callejero?
Foto: Shutterstock

“Del cielo cayó un pintor para pintar tu figura/ pero no encontró pintura para tanta hermosura”.

Románticos, graciosos, cursis o vulgares, los piropos tienen la capacidad de alegrarnos o arruinarnos el día en cuestión de segundos. Y nadie más experto en el tema que las mujeres latinas. Quienes crecimos en países latinoamericanos, estamos acostumbradas a que siempre nos digan cosas por la calle. Hasta podríamos pensar que el piropo es característico de nuestra cultura.

Por eso muchas latinas en Estados Unidos no ven tan extraño que Soshana Roberts haya recibido más de 100 comentarios en 10 horas por las calles de Nueva York, todos recogidos en un video que se ha vuelto viral.

Una delgada línea

“Jamás me imaginé que extrañaría que me digan cosas por la calle, pero tengo que reconocer que sí se extrañan un poco”, confesó Cristina Robles, una inmigrante argentina de 36 años, residente de Los Ángeles. Como muchas inmigrantes que llegan a EEUU, Robles notó que en las calles del sur de California, pocos hombres se animaban con piropos. “Primero creí que era por mi edad, pero hablando con otras inmigrantes, me dijeron que acá no se acostumbra”.

Existe una línea delgada entre los comentarios que te hacen sonreír y sentirte linda, y aquellos negativos o groseros que te ofenden y lastiman. Cuando en agosto de este año, la escritora Doree Lewak escribió un artículo de opinión para el New York Post titulado “Hey, damas –los piropos son halagadores”, decenas de mujeres la criticaron citando estadísticas de acoso callejero.

La organización activista Detenga el acoso define al hostigamiento callejero como “cualquier palabra inoportuna o acción por parte de personas desconocidas en lugares públicos, que están motivados por el género e invaden el espacio físico y emocional de una persona de una manera irrespetuosa, sorprendente, de miedo, o insultantes”. La organización considera que el piropo precede el hostigamiento, y lo califica como machista porque generalmente son hechos por hombres hacia mujeres.

Pero esta postura, a su vez, genera otros cuestionamientos. ¿Si se trata de un hombre que piropea a otro, o de una mujer a otra mujer, también es considerado machista? ¿Por qué las mujeres no piropeamos más a los hombres lindos que se nos cruzan en la calle?

Por tratarse de una cuestión tan subjetiva como lo son los sentimientos personales de cada individuo, en algunos casos es difícil determinar la diferencia entre el piropo galante y el hostigamiento. En el último año, varios países latinoamericanos han iniciado campañas para callar a los piropeadores. En Ciudad de México, la delegación Tlalpan, presentó la Campaña “Yo Te Respeto”, que busca crear conciencia sobre el daño que sufren las mujeres víctimas de violencia en espacios públicos. Otros países como Chile, Paraguay y Argentina han presentado proyectos similares.

“La verdad que no sabía nada de estos proyectos”, confesó Robles, cuando fue consultada sobre dichas campañas. “Aunque sí es cierto que algunos eran vulgares y molestos y más de una vez tuve que cruzar de vereda. Pero yo no haría ninguna ley para prohibirlos. Cuando los piropos son lindos, me hacen sentir bien”, admitió la inmigrante. “Casi diría que los extraño. ¿A quién no le gusta que le digan que está linda?”.

¿Recuerdas algún piropo en particular que te haya hecho reír, o que tú le hayas hecho a alguien?

Le preguntamos a los lectores cuáles eran los piropos que les habían resultado más halagadores, divertidos u originales. Estos son algunos de los tantos que compartieron con nosotros:

* “Keep being pretty, Miss. God bless you. ” (Setelik M.)

* “Te parto en 18 como pizza de pobre”. (Patricia A.)

* “Estás más fuerte que el sol”. (Mónica M.)

* “Te quiero muñeca”. (piropo de su hijito menor – Adriana V.)

* “Cuando naciste se rompió el molde”. (Valeria S.)

*“¿Sabes porque el mar es salado? Porque tú te robaste toda su dulzura”. (Rocío A.)

* “Alguien debe haber muerto en el cielo, porque los ángeles visten de negro”. (Patricia A., vestida de negro)

* “Como quisiera ser esa lágrima que nace en tus ojos, que corre por tu mejilla y que muere en tus labios”. (José R. a una dama)

* “Si la belleza fuera pecado, vos estarías en el infierno”.(Adriana M.)

*“I like how the ‘Light Blue’ [perfume] smells on you”. (de una mujer a otra, Virginia G.)

Numerosas campañas se han organizado en contra de los comentarios callejeros. La mayoría de las cuales pone en la misma bolsa, el silbido y los piropos galantes junto a los abusos e incidentes de violencia. El argumento de las activistas que se oponen al piropo, es que nadie debería hacer comentarios no- solicitados a una mujer a quien no conocen.

Estas son algunas de las organizaciones que se oponen a los piropos y comentarios callejeros:

* La organización Detenga el acoso considera que no existe ninguna diferencia entre un silbido o un comentario halagador y un insulto o un ataque físico. Según las activistas, el hostigamiento incluye cualquier palabra o acción de una persona desconocida. El piropo, según el sitio, precede al hostigamiento.

* Otro sitio que se opone a la costumbre es el de Tarjetas en contra del acoso. Una residente de Minneapolis, que prefiere mantener su nombre confidencial, comenzó este año una página en la internet, en la que ofrece tarjetas para entregar a quienes hacen comentarios callejeros. La fundadora del sitio filmó una serie de videos, que la muestran entregando tarjetas y retando a cada piropeador que le dice algo.

Los videos pueden verse en Youtube, bajo el título de Cards against Harassment. Las tarjetas también vienen en español y tienen textos de este tipo: “Posiblemente eso sea un malentendido. Yo sólo pretendía seguir mi camino, pero posiblemente lo interpretaste como que te pedí una opinión sobre mi cuerpo…. No es un cumplido, se llama acoso”.

* Hollaback es otra organización que lucha en contra del piropo. El sitio agrupa historias de mujeres, que van desde inocentes silbidos, hasta incidentes más serios.

* No me llamo nena es un blog de Tumblr, con fotos de mujeres mostrando carteles en contra de los piropos.

En la estación de Metro de North Hollywood, California, algunas personas dieron su opinión sobre el tema:

Jason Álvarez, nacido en EEUU de padres salvadoreños, dijo que si bien él personalmente nunca decía piropos, algunos de sus amigos lo hacían. “Yo veo que en general las mujeres se ríen o los ignoran. Yo nunca vi que [las mujeres] se enojaran, pero debe haber casos en que sí”, indicó.

“Yo mejor no hago comentarios, y trato de no mirar, porque a la doña no le gusta”, señaló riéndose Roberto Hernández. “Pero cuando estaba más chamaco, si lo hacía. Era una manera de conocer mujeres”, confesó.

Su esposa Alma, que estaba parada a su lado, dijo que a ella le gustaba que le dijeran piropos, pero que sentía desconfianza si un hombre la empezaba a seguir. “Los gringos no dicen cosas, pero los latinos y los morenos, sí. A mí, la verdad no me molesta”, opinó.