¿Quisquilloso para comer?

Los menores inapetentes pueden sufrir de anorexia infantil y presentar problemas futuros en su salud y desarrollo normal
¿Quisquilloso para comer?
Los niños con algún retraso en su desarrollo reportan algún tipo de problema alimentario.
Foto: Reforma

Hablar de anorexia infantil puede parecer alarmante, pero aunque no se trata de la misma anorexia nerviosa que afecta en la adolescencia, se debe prestar atención a la falta de apetito de los niños para evitar problemas en su desarrollo y complicaciones posteriores.

Técnicamente, la palabra anorexia se refiere a inapetencia, y en los infantes suele aparecer sin razón aparente.

“Muchas de las dificultades para comer en la infancia son transitorias y se resuelven sin grandes problemas clínicos”, señala la pediatra Eva María Trujillo Chi Vacúan, especialista en trastornos de la conducta alimentaria.

Sin embargo, entre un 25 y 45% de los niños con un desarrollo normal y hasta un 80% de los niños con retraso en el desarrollo reportan algún tipo de problema alimentario, el cual puede evolucionar en un trastorno mayor en la adolescencia o edad adulta temprana si no se corrige a tiempo.

“La anorexia tiene manifestaciones diferentes en los niños comparadas con las de los adultos”, explica la especialista en medicina del adolescente y adulto joven.

“En la infancia, las alteraciones de la alimentación generalmente no están acompañadas por la preocupación por el peso y la figura, y los comportamientos restrictivos usualmente no están relacionados con querer evitar ganar peso”.

De acuerdo a la Clasificación Diagnóstica de Enfermedades Mentales y Enfermedades del Desarrollo de la Infancia Temprana, la anorexia infantil está definida como un trastorno de la alimentación en la infancia y niñez temprana caracterizado por la negación del niño a comer cantidades adecuadas de alimento por al menos un mes.

“El niño con anorexia infantil rara vez dice que tiene hambre, no muestra interés en la comida ni en comer, prefiere jugar que comer y tiene una deficiencia de crecimiento”, advierte la directora médica de Comenzar de Nuevo.

“Generalmente, la aparición de la negativa a comer ocurre en la transición de la cuchara a la autoalimentación, esto es, entre los 6 meses y 3 años de edad”.

Otras presentaciones de los trastornos de la alimentación en niños incluyen comer sustancias no nutritivas, como tierra (pica), y regurgitar comida parcialmente digerida o ya tragada y luego volver a masticarla y tragarla o escupirla (trastorno de rumiación).

“También están los trastornos relacionados con evitar la comida o restringir la ingesta como el comedor selectivo”, explica Trujillo Chi Vacúan. “Estos trastornos presentan complicaciones físicas y emocionales”