Los Juegos de Poder en México

La acciones del mandatario ante en los hechos en Guerrero marcarán el resto del sexenio
Los Juegos de Poder en México
Una caravana de federales se dirige a Veracruz para custodiar la protesta por los desaparecidos el 17 de octubre.
Foto: Getty Images

La situación en Guerrero resalta las difíciles decisiones que tiene que tomar el Presidente Enrique Peña Nieto ante la forma en que sistemáticamente ha ido incrementando la violencia e inseguridad en el país. Alguien tendrá que asumir la responsabilidad penal y política por la ingobernabilidad que se vive en Guerrero. La pregunta es quién.

El juego del poder está en pleno desarrollo. Y no es muy claro quien lo va a ganar. Pero por lo menos en este momento el Gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, parecería estar en la delantera.

La posición inicial del Presidente Peña Nieto, horas después de en la Cuidad de Iguala, Guerrero, se llevara un despiadado un ataque contra estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, dejando como saldo a seis muertos, uno de ellos con signos de tortura y la cara desollada; era la de señalar que la responsabilidad era del Gobernador de Guerrero de enfrentar estos actos de barbarie.

Y tal esta vez acto de “cortesía” política por parte del Presidente fue un error. El gobierno federal tenía todas las razones para intervenir y tomara control del estado. Y la comunidad y medios internacionales esperaban esa reacción del gobierno de México ante la gravedad de las acusaciones, empezaron a señalar no la negligencia del estado de guerrero ante la desaparición de los 46 normalistas, sino culpar la incapacidad del gobierno de México.

Y diferencia del sexenio pasado, lo que vive México en este momento no solo está relacionado con violencia de los grupos del crimen organizado, pero se combina con la violencia de movimientos sociales y estudiantiles. Tal vez se pueda señalar otros estados que llevan años de “ingobernabilidad”, como Oaxaca, o más violentos, como el Estado de México. Pero aquí la diferencia es que hay pruebas contundentes de que los autores de los asesinatos es la autoridad local. Y también está el hecho de que los desaparecidos son estudiantes.

En estas últimas dos semanas se arrestaron decenas de policías municipales, se encontraron una decena de fosas, el Presidente Municipal, su esposa y el Secretario de Seguridad Pública de Iguala desaparecieron y las protestas están aglutinando movimientos sociales de toda índole, incluyendo grupos armados y la guerrilla. Movilizaciones que no solo se llevan a cabo en México sino en otras grandes ciudades del mundo. Y la protesta no es en contra del gobierno estatal, sino contra el gobierno de México.

El Estado de Guerrero fue el más violento en el 2013, con 2,087 homicidios y 207 casos reportados de secuestro, según la Secretaría de Seguridad Pública y el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En otro país democrático, las fuerzas políticas se hubieran traducido en que el gobernador renunciara para permitir una investigación y además defender su partido, en este caso el PRD. Pero como en México vivimos la democracia al revés y hay pocos pesos y balanzas ante la irresponsabilidad de la clase dirigente, ahora tenemos el PAN haciendo un llamado para que renuncie el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam quien acababa de atraer las investigaciones de las desapariciones y muertos de Iguala.

Lo interesante es que si alguien debería de tener alguna responsabilidad política de lo está sucediendo en Guerrero es primero el Gobernador y el segundo responsable debería de ser el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, ya que su cartera incluye la seguridad interna en el país.

Además están los panistas, aprovechando las dificultades del gobierno federal de hacer Lo que tenemos ahora es un Gobernador victimizándose porque el gobierno no le hacía caso y un Secretario de Gobernación inusualmente callado.

El PAN, aprovechando el asedio en contra del gobierno federal, también lanza una demanda de que se declare estado de sitio en Guerrero, que pone al Presidente en una situación incómoda. Declarar estado de excepción sería reconocer la gravedad de lo que está sucediendo el país en un momento que se busca mantener el México Moment vivo para atraer inversionistas.

La forma en que el Presidente y su equipo resuelvan no solo las expresiones de violencia en Guerrero, sino la situación política del mismo Gobernador de Guerrero, marcaran las pautas para el resto del sexenio y enviará un mensaje de la capacidad del estado mexicano de poder por lo menos controlar, sino reducir los brotes de violencia e inseguridad en México.