Cáncer de seno: ¿cómo reducir el riesgo?

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Cáncer de seno: ¿cómo reducir el riesgo?
Sí puedes hacer algo para reducir el riesgo de sufrir cáncer de seno.

Ayer fue el Día Internacional contra el Cáncer de Mama, pero durante octubre, mes del Breast Cancer Awareness, el mundo se ha llenado de color rosa y de información sobre el temido cáncer de seno: a cuántas mujeres mata al año, cómo detectarlo a tiempo, quiénes están en riesgo de padecerlo. No sé tú, pero yo, al escuchar las 3 palabras juntas, siento ganas de salir corriendo.

Sin embargo, huir no es opción y preocuparse tampoco. Hay que ocuparse. Si bien se desconocen las causas exactas que provocan que la fatídica “Big C” se presente en la vida de una mujer, sí se sabe que algunos factores influyen en el riesgo de padecer la enfermedad que actualmente mata a más de 40,000 mujeres en Estados Unidos.

Algunos de estos factores son genéticos –sin remedio, casi nada podemos hacer ahí-, pero otros son completamente up to you. No cierres los ojos y empieza a cuidar tus senos hoy mismo.

  • Investiga la densidad de tus senos. Si hay más tejido que grasa en ellos es más difícil detectar el cáncer en una mamografía tradicional. Si tu tejido es mayor acuerda con tu médico la posibilidad de realizar estudios más profundos, como una resonancia magnética, una mamografía digital o una ecografía.
  • Papá también cuenta. Muchos casos de cáncer de seno parecen hereditarios, pero si la enfermedad existió en tu familia materna y también en la paterna tus posibilidades de desarrollar la enfermedad, crecen. Investiga los casos de cáncer de seno por ambos lados y, si es el caso, busca asesoría de un experto en genética. No olvidemos a Angelina Jolie.
  • It’s all about hormones. No es necesario que estés bajo una terapia hormonal para que tu consumo de hormonas sea excesivo: hay hormonas invisibles contenidas en lo que comes. Usualmente las carnes (rojas, blancas, de cualquier color) contienen las hormonas con las que los animales fueron tratados para crecer más de lo normal y ser un buen negocio. Considera reducir al máximo el consumo de todo tipo de carne.
  • ¡Muévete! El ejercicio no es la solución para todos los males –aunque a veces lo parezca-, pero sí ayuda a equilibrar la producción de hormonas en tu organismo, especialmente el estrógeno, que puede estimular el crecimiento excesivo de células y por ende, el cáncer de mama y de otros tipos.
  • No smoke, no drink. No se trata de que te conviertas en una santa, sino de dimensionar los efectos de nuestros hábitos a largo plazo. Fumar es un factor en muchos tipos de cáncer –no doubt- y las mujeres que beben alcohol incrementan su riesgo de cáncer de mama 1.5 veces más respecto a las que no beben. Velo por el lado amable: ahorrarás dinero y calorías.