¿Quieres llamar la atención en redes sociales? ¡Usa un sombrero!

Ya no son para usar exclusivamente en grandes bodas o famosas carreras de caballos. En la era de las redes sociales, son el accesorio ideal para diferenciarse y llamar la atención. ¿Volverán a volverse cotidianos?

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¿Quieres llamar la atención en redes sociales? ¡Usa un sombrero!
Sombrero de rosa en el Derby de Kentucky

Como si los impresionantes tocados usados por Pharrell Williams y Lady Gaga no fueran prueba suficiente de que los sombreros extravagantes están en auge, las colecciones 2015 lanzadas en las más recientes semanas de la moda en el mundo no dejan lugar a ninguna duda.

En Nueva York y Londres, desde las creaciones de paja de Donna Karan hasta el despliegue extremo de Thom Browne, la gran espectacularidad de la sombrerería en la exhibición era innegable.

Muchas de estas creaciones sensacionales fueron obra de Stephen Jones, un sombrerero británico que ha estado en el epicentro del negocio durante varias décadas y que tiene clientes como Dita Von Teese, Mick Jagger y Rihanna.

Jones, quien saltó a la fama en la década de los 80 cuando llevó el espíritu fantástico y estrafalario de la vida nocturna londinense a sus diseños.

“Para nosotros la época del Blitz fue fantástica”, le dice a BBC Culture.

“Puede que haya sido subversiva, pero no lo creemos así (…) Para nosotros, la moda era nuestra droga”.

En esa época, la sombrerería se consideraba como algo muy esotérico y bastante arcaico. Pero también cuenta con una herencia relacionada con la conformidad y formalidad: los sombreros son parte de los códigos formales de ciertos eventos, como las bodas.

Según Jones, la fascinación británica con los sombreros se debe en gran medida a la Reina y a la Reina Madre, “las santas patronas de los sombrereros”.

Y sin duda a lo largo de los siglos los sombreros han actuado como indicadores de cultura y de clase social.

La “temporada social” es, por excelencia, la temporada de sombreros. Y ningún evento es más característico que el Royal Ascot, en el hipódromo del mismo nombre, en particular el Día de las Damas, con sus normas estrictas de traje formal.

Los sombreros deben tener una medida de cuatro pulgadas en la coronilla de la cabeza y no se permite la ropa reveladora.

Sin embargo, para Jones, el Ascot tiene que ver menos acerca de códigos de vestimenta y límites de clase, y más acerca de diversión y extravagancia para todos.

Según Keely Hunter, los sombreros “siempre están a la vanguardia”.

Hunter pertenece a una de una nueva generación de sombrereros y ha creado estilos futuristas y escultóricos para el gusto de la cantante Paloma Faith.

Inspirada en la arquitectura y la ingeniería, utiliza calefacción de alta tecnología y técnicas de mezclado para confeccionar sus creaciones de fieltro y plástico moldeado al vacío.

Bjork, Lady Gaga y diseñadores como el enfant terrible Gareth Pugh (que ha trabajado en colaboración con la sombrerera Noel Stewart) han ayudado a ampliar los límites, dice Hunter.

Por supuesto, los medios sociales son otro factor en el resurgimiento de los sombreros. Ayudan a los diseñadores a promocionarse directamente, dice Hunter: “Ya no hay ninguna jerarquía. Las celebridades eran totalmente inalcanzables antes, pero ahora los canales de comunicación están abiertos”.

Y con la cultura de “mírame” de los medios sociales tan predominante, era solo cuestión de tiempo antes de que el sombrero se convirtiera en protagonista.

En su libro Hats: An Anthology, Stephen Jones escribe: “Todo el mundo, desde las bailarinas hasta los dictadores saben que llevando un sombrero serán el centro de atención”

“Confieren una sensación de presencia y aplomo a la persona que los usa que, en mi opinión, no se puede lograr a través de la ropa u otros accesorios… El impacto del sombrero es una síntesis de quién es la persona y quién quiere ser. Cuando se mezclan las dos cosas se obtiene un gran sello personal”.

Awon Golding, otra sombrerera emergente, le contó a BBC Culture: “Las personas buscan proyectar una imagen en los medios sociales y destacarse. Y lo que la ropa dice acerca de uno se ha vuelto más importante, con un hashtag que identifica exactamente la imagen que se proyecta”.

Dando un paso más lejos, para quienes desean crear “una imagen completamente única”, Golding dirige talleres en los que nuevos diseñadores de sombreros, “con edades comprendidas entre los 16 y los 70 años”, pueden crear su propio tocado o cintillo hecho a mano.

“En general, la artesanía es muy popular en este momento y creo que es una respuesta a la moda de producción en serie.

Una de las creaciones más extravagantes de Golding, su extraordinario sombrero de cono doble de helado con plumas de avestruz, atrajo la atención en Instagram, cuando HardCandy, un bloguero de Shanghái, publicó una imagen del mismo.

Así que ¿qué es lo que dice la persona que usa este sombrero, según la opinión de Golding?

“El mensaje es: ‘tengo sentido del humor, no soy una persona aburrida, me estoy divirtiendo’. Ese sombrero es una pieza ligera, dibuja una sonrisa en el rostro”.

¿Hay que ser extrovertido y extravagante para usar sombreros?

No necesariamente, afirma Golding. También pueden ocultar a la persona que los usa o hacerla anónima: “Pueden ser muy recatados, tapando o encubriendo el rostro y creando un estado de ánimo determinado”

“Un sombrero de ala ancha crea una sombra sobre el rostro y destaca solamente los labios”, explica.

O, en el caso de íconos como Marlene Dietrich y Greta Garbo, con sus boinas y sombreros de campana clásicos, austeros y andróginos, el mensaje puede ser no tanto “mírame”, sino más bien los ahora menos frecuentes “aléjate” o “quiero estar sola”.

Lea la

historia original en inglés en

BBC Culture