Joven angelino que mató a su abuela ‘la maltrataba’

El hombre de 23 años se encuentra bajo custodia y enfrenta una fianza de un millón de dólares
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Joven angelino que mató a su abuela ‘la maltrataba’
Las autoridades han clausurado la vivienda, ubicada en la calle Gage del Este de Los Ángeles, por preocupaciones sanitarias.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Antes que Armando Sepúlveda apuñalara en múltiples ocasiones y matara a su abuela, Ana Sepúlveda, en el interior de su vivienda en el Este de Los Ángeles el lunes por la mañana, el joven –con aparentes problemas mentales- la maltrató varias veces, pero ella jamás pidió ayuda, relataron vecinos.

Sepúlveda, de 23 años, se encuentra bajo custodia y enfrenta una fianza de un millón de dólares. El asesinato ocurrió en la parte trasera de la casa marcada con el número 140 en la avenida Gage.

“El detalle es que cuando la señora llegaba casi nunca le quería abrir. Tocaba y tocaba”, contó Gabriel Campos, quien vive en la casa contigua. “La señora se pasaba una, hasta dos horas afuera. Le decía: ‘¡Hey, cómprame Cheetos, cómprame esto o no te abro. Vete a la v…!’. Pasaba casi diario”, relató.

La víctima, de 59 años, trabajaba en una fábrica y por las tardes, cuando regresaba a casa, el nieto casi siempre le negaba el acceso a la casa, que habitaron durante unos cinco años, contó Ana Flores, madre de la propietaria de la vivienda donde ocurrió el homicidio.

Flores dijo que los argumentos eran comunes en ese hogar, pero jamás dieron pie a llamar al Sheriff.

“Porque se peleaban pero ahí quedaba. Que ‘shut up’, como ofendiéndola. La trataba mal”, indicó.

Los vecinos creen que el sospechoso, que solía estar dentro de la casa, tenía problemas mentales.

“Nunca lo vimos que saliera al patio, siempre estaba encerrado, sólo una vez lo miré en la calle”, dijo Campos, quien señaló que siendo vecinos durante un año jamás conversó con el chico, ni con la abuela.

La señora Flores recuerda a la víctima como una mujer “tranquila” y poco sociable. Hablar de su nieto era imposible. “No decía nada, yo a veces le preguntaba ‘¿cómo está su nieto?’. ‘Todo bien’, era todo. De ahí no la sacaba, entonces uno no preguntaba más”, señaló.

La mujer dijo que era “una rutina” que la abuela estuviera afuera de su casa al regresar del trabajo.

“Pero ella no pedía auxilio, ahí esperaba hasta que él le abría […] Si la hija sabía que él estaba mal ¿para qué se lo dio a la abuela?”, reclamó Flores.

Las autoridades han clausurado la vivienda por preocupaciones sanitarias. Desde la entrada, donde una vecina colocó un ramo de flores y una veladora, es posible observar un altar con imágenes religiosas y una biblia. Al fondo hay una cama desarreglada.