¿Algodón para bajar de peso?

¿Te comerías una camiseta con tal de bajar de peso?

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¿Algodón para bajar de peso?
El algodón les quita el hambre porque se extiende en el estómago.
Foto: Captura de YouTube

Esta mañana me miré en el espejo y me sentí gorda. El pantalón que tanto me gusta no me cerraba. Parecía que mi día había empezado con el pie izquierdo.

Empeñada en ponerme el pantalón “a cualquier precio”, me acosté en la cama para subírmelo. Sudé, me rompí una uña, por nada reviento el cierre, y como por arte de magia el pantalón terminó cerrando. Aunque quedé como un tamal, me sentí mejor.

Desesperada por no pasar por tremenda odisea otra vez, me metí en internet a buscar dietas y lo que encontré me dio ganas de vomitar. A tal punto que se me olvidó que mi pantalón estaba apretado y me senté a escribir esto.

¿Te comerías una camiseta con tal de bajar de peso?

Hoy en día parece que estamos tan obsesionadas con vernos mejor que la modelo de la revista que estamos dispuestas a meternos bajo el bisturí, a dejar de comer, o peor aún: ¡Hasta comer algodón!

¿Algodón?

Ver para creer, dije yo. Tan fácil como buscarlo en YouTube y aparecen decenas de videos donde mayormente adolescentes muestran con mucho orgullo como es que toman las bolitas del algodón, las mojan en jugo y poco a poco se las van comiendo.

No sólo es sintético, hecho de poliester, sino que también es muy difícil de digerir. Si un pedacito de este material se nos queda en el estómago, puede obstruir los intestinos y causar la muerte, me dijo alarmado el Dr. Hector Castillo. El algodón les quita el hambre porque se extiende en el estómago.

Bien dicen, la belleza cuesta, pero ¿estamos dispuestas a pagar con nuestras vidas? Empecé a preguntar buscando a una persona que lo hubiese hecho. Para mi sorpresa, me tomó sólo unas cuantas llamaditas para conocer a Claudia.

Claudia estuvo hospitalizada con anemia. El algodón que se comió afortunadamente no se le quedó atorado, pero como no comía lo suficiente, se enfermó tanto que llegó hasta la sala de emergencia al haberse desmayado en la escuela.

Las ironías de la vida son tantas, que el suero, y tantos medicamentos que tuvo que tomar para recuperarse, hicieron que su organismo “rebotara”. Hoy, Claudia esta viva, pero pesa más que antes. La palabra algodón le provoca asco y bien me dijo “con la salud, no se juega”.

Ahora, los invito a cenar… El menú: algodón. ¿Se les antoja? A mi, no.

Espero sus comentarios en:

www.CarolinaSarassa.com