Halloween: Vístelas de princesas

Expertos hablan sobre los problemas psicológicos y de género que crean los disfraces muy sexys para las niñas

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Halloween: Vístelas de princesas
Los vestidos emblemáticos de las princesas de las películas de Disney son los más recomendados para las niñas.
Foto: Patricia Prieto / La Opinión

Trajes sexys de enfermera, mujer policía, diablita o de Tinker Bell se han ido incorporando en los últimos años a la selección de disfraces que los padres pueden comprar para sus hijas de 6 a 12 años de edad.

Y ante la opción surgen estas dos preguntas: ¿son apropiados los disfraces sensuales para las niñas?, ¿afecta psicológicamente este tipo de trajes a los pequeños?

“Respeto el criterio de los padres que seleccionan esos disfraces sensuales para sus hijas, pero a mi me parece que no son apropiados. Las niñas vestidas así se ven muy mal. Nunca les pondría a mis hijas uno de esos disfraces”, dice Ana María (quien prefirió reservar su apellido), mientras caminaba con sus tres hijas de 7, 6 y 5 años vestidas de princesas.

“Esos disfraces sensuales me parecen muy llamativos para las niñas. Yo prefiero disfrazarlas con disfraces de princesas, brujitas… Mejor dicho, como niñas, ¡como lo que son!”, asevera la madre mexicoamericana, residente de Los Ángeles.

La Dra. Isabel Gómez-Bassols está de acuerdo con la opinión de Ana María.

“Todo tiene que ir con la edad o la etapa de vida que está viviendo una persona”, dice la titulada en psicología. “Una niña de 6 o 7 años debe estar vestida de niña y no como una mujerona de 20 o 25 años”.

Pero los padres, apunta la experta en salud mental, “son los primeros que deben analizar qué es lo que están buscando o esperando de sus hijos” cuando los visten con disfraces o ropa no apropiada para su edad.

La psicoterapeuta Romi Torres-Wards, con consulta en Los Ángeles, afirma que al vestir a una niña con un disfraz sensual estamos de alguna forma contribuyendo a sexualizarla.

“Cuando vestimos a una niña con un disfraces o una ropa para adultos empezamos a sembrar en ella la semilla de que tiene que mostrar o exhibir sus atributos, por decirlo así, para llamar la atención, lograr ser alguien y conseguir novio o marido”, detalla la consejera de niños, individuos y familias.

“Y al niño, por su parte, se le empieza a sembrar ese mensaje sexista de que la mujer tiene que vestirse de manera sensual por ser mujer”, agrega la experta.

La Dra. Gómez-Bassols dice que se ha percatado que muchos padres latinos tienden a vestir a sus hijas con disfraces y ropa sensual que “va dejando en el subconsciente de las menores el mensaje subliminal de que tienen que ser un objeto sexual cuando sean grandes”.

“He tenido casos de padres que visten a sus hijos muy sensualmente para reflejar en ellos sus deseos o fantasías”, resalta la conductora de un programa radial de consejería emocional y psicológica.

Otro peligro que se da al vestir a las menores con disfraces o ropas sensuales es que “las ponemos en los ojos de adultos pervertidos que ese mismo día (de Halloween), o luego de éste, pueden hacerles daño”.

Tanto la psicoterapeuta Torres-Wards como la psicóloga Goméz Barssols aseguran que son los mismos padres quienes tienen la responsabilidad de mantener el día de Halloween para los niños como una fiesta infantil, donde se pueden divertir y sentir como uno de sus personajes infantiles favoritos.

“E incluso para esta fiesta no hay que gastar dinero”, resalta Goméz Barssols. “Resulta mucho mejor para los padres dejar que sus hijos usen su creatividad e imaginación para crear sus propios disfraces con ropa que tienen en casa o con objetos reciclables”.

Para que la noche de Halloween no se convierta en una noche de terror familiar tras un descuido o accidente, la American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda:

Seleccionar un disfraz que sea brillante o que tenga reflectantes.

Asegúrese que el calzado sea cómodo y le quede bien al niño,

y que el disfraz sea lo suficientemente corto para evitar que el menor lo pise o entre en contacto con las llamas de algunos adornos.

Añadir cinta o tiras reflectantes a los disfraces que no las incorporan y a las bolsas donde colectan los dulces.

Evitar el uso de máscaras. Éstas pueden limitar la vista o bloquearla. Resulta más seguro el uso de sombreros con la talla adecuada para la cabeza del menor.

Seleccionar disfraces, pelucas y accesorios que tengan una etiqueta que indique claramente que son resistentes a las llamas.

Asegurarse que las espadas y bastones que forman parte del disfraz no sean demasiado largos, tengan filo o sean puntiagudos.

Que cada menor y acompañante porte una linterna —con pilas nuevas— durante todo el recorrido.

Explicarle al menor que debe caminar siempre con el grupo porque se puede extraviar.