Los detectives que le siguen el rastro al ébola metro a metro

Puede ser un brote de sarampión en un colegio, una infección en una ciudad o la llegada del ébola a un país: los que se encargan de rastrear la fuente del problema y detenerlo son los detectives de enfermedades.

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Los detectives que le siguen el rastro al ébola metro a metro
Trabajador médico

Cuando el paciente, que días antes había llegado de Guinea, reportó una fiebre 39,4 grados, las autoridades de Nueva York activaron de inmediato las alarmas.

El doctor Craig Spencer, de 33 años, había llegado el 14 de octubre a la ciudad después de haber estado trabajando con enfermos de ébola en el país africano azotado por el virus.

Su empleador, Médicos Sin Fronteras, recibió el jueves en la mañana la llamada del doctor Spencer reportando sus síntomas. Y la organización, tal como lo establecían sus regulaciones, notificó de inmediato al Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York (NYDHMH).

El paciente fue rápidamente transportado al Centro Hospitalario Bellevue de Nueva York y colocado en la unidad de aislamiento destinada al tratamiento de la infección.

Mientras se le sometió a las pruebas para confirmar la infección, un equipo de expertos del NYDHMH echó a andar la que quizás es la tarea más difícil en el brote de una enfermedad infecciosa: cómo rastrear y detener a un virus en una ciudad de millones de habitantes.

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El equipo encargado de esta labor es el de los llamados detectives de enfermedades.

Es un grupo de epidemiólogos, técnicos de laboratorio y estadísticos que trabajan con las autoridades nacionales de salud, cuya labor es investigar y ubicar a todos los contactos que mantuvo el paciente e identificar a aquellos que puedieran ser un riesgo potencial de propagación de la infección.

Los detectives comenzaron interrogando varias veces a Craig Spencer y también analizaron la información de sus trajetas de crédito y de su MetroCard, la tarjeta de transporte en metro, para determinar sus movimientos.

Encontraron que el miércoles había salido de su departamento en el barrio de Harlem y viajado en varias líneas del metro para ir a jugar bolos en Brooklyn.

También había tomado un taxi de Uber para ir de Brooklyn a Manhattan. Allí había visitado el parque de High Line y había ido a correr.

Pero los expertos descubrieron que el miércoles el paciente no había mostrado síntomas de la enfermedad y, por lo tanto, aseguraron que ese día no hubo riesgo de infección.

La doctora Mary Bassett, comisionada de salud de la ciudad, indicó que era “extremadamente poco probable” que surgieran problemas por el hecho de haber tomado el metro.

El virus de ébola sólo puede contagiarse con los fluidos corporales cuando el paciente comienza a mostrar síntomas.

Por eso al inicio de la infección, cuando el nivel de virus en el cuerpo es bajo, se considera que el riesgo de contagio también es menor.

Para los detectives era esencial conocer el momento exacto en que el doctor Spencer había comenzado a mostrar síntomas, porque cualquier persona que estuvo en contacto con él a partir de ese momento corría mayor riesgo de infección.

El viernes se informó que la prometida de Spencer, Morgan Dixon, y dos amigos con quien estuvo reunido habían sido puestos en cuarentena.

Según el NYDHMH, los detectives visitan el viernes el centro de bolos en Brooklyn, The Gutter, pero no planean llevar a cabo una limpieza del edificio. Lo que esperan es poder entrevistar al personal para asegurarse de que Spencer no tuvo contacto con más gente allí.

Las autoridades indicaron que no consideran que haya necesidad de desinfectar los vagones del metro en los que viajó el médico.

Así, los detectives aseguran que han encontrado y asilado a todos quienes tuvieron contacto con el paciente en Nueva York cuando éste estuvo mostrando síntomas.

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Pero los detectives de enfermedades no sólo se encargan de virus peligrosos como el ébola.

Su tarea, tal como la describen los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, “es llegar a la raíz de cualquier problema de salud en una comunidad”.

“Puede tratarse de un brote de sarampión en el campus de una universidad, una pandemia global de influenza, un aumento repentino de violencia en el país, un incremento en los casos de cáncer en una localidad”.

“Los detectives de enfermedades trabajan para determinar cómo se inició el problema”, afirman los CDC.

Y entre las historias de éxito de estos equipos de investigadores que trabajan a nivel global: