La seria falta de escolaridad

Casi todo el pueblo mexicano es muy "educado" pero hay muchísimas personas que carecen de escolaridad
La seria falta de escolaridad
Estoy seguro que uno de los requisitos para su legalización va a ser no solo que sepan leer y escribir sino que hablen el inglés
Foto: Morguefile

“Gazapo” es una palabra preciosa que utilizamos los que escribimos o publicamos, en lugar de decir que cometimos un error. En una reciente columna hablamos de 53 jóvenes desaparecidos en Iguala, Guerrero, cuando son 43, que como quiera que se le vea, son demasiados de todos modos. Perdón por el gazapo.

Tuve la oportunidad de platicar en Houston con algunas personas recién llegadas de México para quienes el problema por el que atraviesa ese país tiene un doble aspecto: uno, la total corrupción que no se ha podido eliminar tanto en el campo político como privado, y dos, la deficiente escolaridad de las masas pobres de México.

En otras ocasiones he aclarado que no uso la palabra educación porque casi todo el pueblo mexicano es muy “educado” pero hay muchísimas personas que carecen de escolaridad.

En esa plática me comentaron que hay en México cuando menos 18 millones de personas que no han ido o no van a la escuela, y no hablan el español.

La pobreza generalizada en ciertos niveles fuerza a los niños a no ir a la escuela, porque la familia necesita que trabajen para subsistir. Además hay muchos lugares en que el acceso a la educación es difícil por mil razones.

Y ese fenómeno parece repetirse en algunos de los países centroamericanos. Esas naciones deben dedicarse con ahínco a la educación de sus ciudadanos para cimentar su progreso.

Como la pobreza es una invitación a la emigración, debo suponer que entre los que han llegado en forma ilegal a este país, hay muchos iletrados que no solo no hablan el ingles sino un mal español y muchos no saben leer ni escribir.

Si esto es un problema en sus países de origen, aquí presenta un aspecto adicional porque establece una clara línea discriminatoria entre quienes “saben” y quienes no.

Todo esto nos obliga a repensar muchos de los planteamientos que se hacen bajo la supuesta base de que los inmigrantes pueden aprovechar enseñanzas para salir adelante, pero la realidad es que su baja escolaridad se los puede impedir. Debería hacerse un censo de los niveles de conocimientos de la población latina que ha estado inmigrando, para ver como podemos lograr elevarlos.

Estoy seguro que uno de los requisitos para su legalización va a ser no solo que sepan leer y escribir sino que hablen el inglés, cosa que indebidamente han ignorado miles de inmigrantes que viven en este país. Recuerdo que esto fue reiterado en la campaña de un candidato a la presidencia de los Estados Unidos.

Quienes pretendan ser legalizados, más vale que se vayan preparando.