No al aumento

Masiva protesta para exigir justicia

@Zaira_reportes

La dominicana Génesis Gutiérrez (47) emigró a Nueva York, en 1982, y desde entonces vive en el mismo departamento, en la avenida Broadway, en el vecindario latino de Washington Heights.

La empleada de casa contó que su casero recurre al acoso para expulsar a los inquilinos, que como ella, se benefician de la renta estabilizada. Consciente de que la gentrificación es un problema en el norte de Manhattan, Gutiérrez se unió a una marcha convocada por el senador estatal Adriano Espaillat y organizaciones comunitarias.

“Los caseros están expulsado a los inquilinos con renta estabilizada para alquilar a personas de clase media y media alta”, dijo Génesis con pancarta en mano. “No hacer reparaciones es la artimaña más común para sacarnos. Los inmigrantes que no saben sus derechos ceden a la presión”.

Espaillat, del Comité de Vivienda del Senado, convocó a inquilinos y defensores de la vivienda para impulsar la renovación de la Ley de Protección de Inquilinos en Emergencia, que expirará el 15 de junio del próximo año, y que beneficia a unos 2.5 millones de neoyorquinos.

La marcha, que congregó a unas 600 personas, inició a eso de la 1 p.m. en la esquina de Broadway y la calle 135, avanzando por Broadway hasta la escuela intermedia I.S 52, en la calle Academy. A lo largo del recorrido, hay unas 85 viviendas de renta estabilizada, de acuerdo con organizadores.

“Este es el principio de la lucha por renovar y fortalecer las leyes que protegen la renta estabilizada y los derechos de nuestros inquilinos, en especial aquellos que viven en los vecindarios amenazados por el incremento de alquiler”, sostuvo Espaillat. “Muchos de los inquilinos son inmigrantes latinos que se ven forzados a dejar sus departamentos”.

El concejal Ydanis Rodríguez destacó que, de 2000 a 2014, unos 14,000 inquilinos han sido desplazados en el Alto Manhattan.

El incremento del alquiler en Washington Heights es un problema que el mexicano Nicolás Orozco ha enfrentado en los últimos años.

“Mi renta pasó de $1,500 a $1,700, y seguirá subiendo si no luchamos para frenar a los caseros abusivos”, indicó. “Como empleado de mantenimiento gano unos $300 semanales. Mi esposa trabaja, pero ni con su salario nos alcanzará para pagar otro incremento”.

Elsia Vázquez, presidenta de PA’LANTE Harlem, una organización comunitaria de defensa de los inquilinos, comentó que “es indispensable iniciar movilizaciones de inquilinos antes de que Albany discuta la renovación de las leyes que protegen la renta estabilizada.

Debemos alzar la voz y empujar el fortalecimiento de esta legislación”