Un gobernador entre las guerrillas

El mandatario que sustituyó a Aguirre en el estado de Guerrero tras los hechos de Ayotzinapa ha sido relacionado a dos organizaciones
Un gobernador entre las guerrillas
El mandatario interino fue seleccionado concluir el periodo 2014-2015.
Foto: EFE

México.- Fue en el año 2000. Un grupo de estudiantes colombianos invitaron su país a Rogelio Ortega, ahora el recién nombrado gobernador de Guerrero , y al entonces rector de la universidad estatal (UAG), Florentino Cruz Ramírez, a una visita académica que acabó en un encuentro con el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Raúl Reyes.

Los docentes mexicanos posaron para las cámaras, convivieron con miembros de la organización y volvieron al país sin imaginar que nueve años después esas imágenes pasarían a ser parte de los archivos de investigación criminal del gobierno de Colombia.

“Fue coyuntural, no eran parte de las FARC, de eso estoy seguro”, afirma Arturo Miranda, un ex compañero de Ortega en otro movimiento con nombre similar, pero en Guerrero: las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), una derivación de la organización del guerrillero Lucio Cabañas, perseguido y asesinado por el Estado en los años 70.

Miranda relata a este diario la versión de los hechos por los que el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal demandó a su correligionario ante la Procuraduría General de la República en 2009.

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Ese año las autoridades bombardearon un campamento de las FARC en Sucumbíos, Ecuador, donde murió Reyes y otros de sus compañeros a quienes les decomisaron una computadora donde estaban las fotos de los guerrerenses Ortega y Cruz que ya para ese entonces iban en ascenso en la política.

El último era diputado federal mientras el hoy gobernador saltaba entre la academia (intentó tres veces ser rector de la UAG) y algunos puestos burocráticos.

La versión de los demandantes del Consejo Ciudadano es que Ortega tenía una relación con la guerrilla por un préstamo de $400,000 que posteriormente pagaría con el dinero que pagaron los familiares del diputado local por Huitzuco José Luis Ávila, quien fue secuestrado.

Ortega lo ha negado tantas veces como ha reconocido su militancia en las Fuerzas Armadas Revolucionarias del estado donde nació en 1955, hijo de una maestra rural que fue madre soltera.

Integrantes de la Policía Comunitaria contabilizan hasta la fecha 32 fosas clandestinas localizadas en los alrededores de la ciudad de Iguala, donde el pasado 26 de septiembre desaparecieron 43 estudiantes presuntamente secuestrados por policías municipales.

“En alguna de ellas encontramos una mochila y útiles escolares”, dijo Napoleón Gambo, uno de los integrantes de la organización de autodefensas que hacen una búsqueda paralela a la del gobierno. “No sabemos si son de los jóvenes de Ayotzinapa o de alguno otro de los tantos que han muerto por la región”.