¿Por qué en EE.UU. pasan los caramelos de Halloween por rayos X?

Decenas de clínicas y estaciones de policía de todo EE.UU. ofrecen de manera gratuita pasar por una máquina de rayos X los dulces que reciben los niños por Halloween. BBC MUndo le cuenta por qué.
¿Por qué en EE.UU. pasan los caramelos de Halloween por rayos X?
Halloween

Como cada 31 de octubre, millones de niños saldrán disfrazados este viernes a las calles de pueblos y ciudades de todo Estados Unidos para llenar sus cubos de dulces en el tradicional “trick or treat” (truco o trato) de Halloween.

Los pequeños irán puerta por puerta, en ocasiones bajo la supervisión de un adulto, aceptando los caramelos y las chocolatinas que les entregan sus vecinos.

Cuando regresen a casa, será tarea de los padres examinar al detalle los obsequios que han recibido sus hijos antes de permitirles devorarlos.

Algunos progenitores irán aún más lejos, y acudirán a las decenas de clínicas y estaciones de policía de todo el país, que ofrecen de manera gratuita pasar por una máquina de rayos X los dulces de los niños.

¿Y por qué tomar tantas precauciones si tan sólo se trata de chucherías?

Por las historias que a lo largo de las décadas se han ido transmitiendo de generación en generación sobre niños que resultaron heridos o incluso murieron porque alguien les metió en sus chocolatinas cuchillas, agujas, drogas e incluso veneno.

Lo cierto es que, según los expertos que han analizado estos incidentes, en la mayoría de casos se trata de historias inventadas que han acabado convirtiéndose en leyendas urbanas, que muchas veces se cuentan a los hermanos pequeños para asustarles.

Pese a ello, cada año las autoridades de muchas localidades ofrecen la revisión de los dulces con rayos X y emiten avisos dando consejos a los padres sobre cómo revisar las golosinas que reciben sus hijos.

Según le explicó a BBC Mundo el doctor Michael Kaplan, director médico de NextCare, una de las compañías que ofrece el servicio, con esta iniciativa quieren ayudar a “los padres que se preocupan por los dulces que sus hijos reciben de desconocidos por Halloween”.

“El servicio ha sido muy bien recibido en todas las comunidades en las que lo ofrecemos. No tenemos los números exactos de cuánta gente acude a nuestras clínicas por Halloween, pero muchos padres nos envían emails de agradecimiento”.

El doctor Kaplan reconoce que, pese a que “en los años 70 y 80 hubo algunos casos de caramelos contaminados, se trata mayormente de una leyenda urbana”.

“No queremos contribuir a crear pánico, sino simplemente hacer que los padres estén tranquilos”, señala el facultativo, quien indica que en los cuatro años que él ha sido director médico de NextCare no ha recibido información de ningún caso en el que se hayan encontrado objetos metálicos en las golosinas.

Carla Dunn, madre de dos hijos residente en las afueras de Los Ángeles, en California, asegura que cuando ella era pequeña en los años 70 ya se oían historias de niños que habían encontrado cuchillas y otros objetos peligrosos en los dulces.

“Mis padres, igual que hago yo con mis hijos, no me dejaban tocar las golosinas hasta que los habían inspeccionado en casa y se habían asegurado de que no había nada extraño”.

En cualquier caso, Dunn considera que la revisión con rayos X de los dulces es algo “exagerado” que ella nunca haría.

Lo que sí ha notado Dunn en los últimos años es cómo el número de casas que dan caramelos a los niños “se ha reducido muchísimo”.

“Ahora es más habitual ir a los centros comerciales o a los centros comunitarios a buscar los dulces que dejar que los niños vayan puerta por puerta haciendo ‘trick or treat’”.

“Los padres tienen miedo de dejar a sus hijos ir solos por la calle y eso ha hecho que el espíritu de Halloween haya desaparecido de muchos barrios”, asegura Dunn.

Joel Best, profesor de sociología y criminología en la Universidad de Delaware, lleva desde los años 80 analizando las informaciones de prensa sobre incidentes relacionados con los dulces que los niños reciben por Halloween.

“No hay ninguna prueba de que ningún niño haya resultado seriamente herido o haya muerto a consecuencia de golosinas contaminadas”, asegura.

“Se trata de una leyenda contemporánea. Es una manera de expresar los temores que los adultos tienen sobre el bienestar de los niños”, señala Best en conversación con BBC Mundo.

“Son bromas que han acabado convirtiéndose en rumores que se han extendido y los medios han contribuido a ello”, apunta el experto.

Para Jack Santino, profesor de cultura popular de la Universidad Bowling Green, en Ohio, y autor de dos libros sobre Halloween, las historias sobre dulces contaminados no tienen ningún fundamento y son una muestra de que “en EE.UU. ya no se confía en los vecinos”.

“Halloween es una celebración que siempre ha tenido elementos que invocan el miedo y el terror. Tan sólo hay que ver los símbolos que se utilizan, como las calaveras o criaturas extrañas. Es por eso que hay gente dispuesta a creer que un loco que vive al final de la calle puede querer envenenar a sus hijos”, apunta Santino en conversación con BBC Mndo.

¿Y qué opina Santino de la revisión con rayos X de los dulces de Halloween?

“Creo que se ha vuelto en una tradición para los hospitales y clínicas que ofrecen este servicios y que al final están haciendo un aporte a la comunidad”.