Jajaira González se ríe de las barreras

Un niño le picó el orgullo a la chica de Glendora cuando tenía 8 años, quien hoy es campeona olímpica juvenil
Jajaira González se ríe de las barreras
Jajaira González muestra su medalla de oro de los Juegos Olímpicos de la Juventud que conquistó este verano en China.
Foto: Ciro César / La Opinión

A sus 17 años, Jajaira González asombra al mundo del boxeo.

Natural de Glendora, California, hizo historia el pasado agosto cuando consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Su triunfo en la división de 57-60 kg del evento celebrado en China significó la primera medalla en boxeo para Estados Unidos en esta clase de Olimpiadas.

La historia de Jajaira es una historia de superación personal. En un deporte dominado siempre por la figura masculina, Jajaira tumba prejuicios de género.

Jajaira boxea desde que tenía 8 años, siempre entrenada por su padre, que tiene una experiencia como entrenador de más de 20 años. José González, de Guadalajara, relata cómo empezó todo:

“Durante las vacaciones yo me traía a mi hija al gym. No la podía dejar en mi casa porque tenía que cuidarla, no teníamos niñera”.

Así fue como Jajaira tuvo su primer acercamiento con el mundo del boxeo. Y casi desde el inicio consiguió derribar la idea de que las mujeres no podían boxear.

“A nadie le gustaba que una niña estuviera aquí”, asegura su padre. “Entonces un niño dijo que ella no debería estar aquí. Ella se enojó y quiso hacer sparring con él. Comencé a entrenarla y un mes después hizo sparring con aquel niño y le ganó. De ahí empezamos”.

Los González respiran boxeo. Jajaira tiene tres hermanos que practican el boxeo (Joet, del equipo olímpico de EEUU, Jousce y JonJairo).

“Al principio no me gustaba para nada”, confiesa Jajaira sobre boxear mientras es entrevistada en el Azusa Youth Boxing Club, su gimnasio local. “Porque no pensaba que pudiera hacer un buen trabajo en este deporte. Adrede decía que estaba enferma para no venir a entrenar”.

Su padre, sin embargo, le hizo ver que todo era una cuestión mental. “Todo es posible”, reconoce José. “La mujer puede hacer lo mismo que el hombre. ¿Qué pasa? Que nosotros mismos algunas veces debilitamos la mente de la mujer, pero la mujer puede ser igual que el hombre. Sólo hay que ser disciplinado y fuerte de mente”.

La disciplina siempre ha sido una constante en los entrenamientos de Jajaira, que trabaja en el gimnasio durante tres horas o más de lunes a viernes, además de los sábados, jornada que dedica a correr entre 5 y 8 millas.

Una preparación que exige mucho sacrificio, como ella misma destaca: “Si quiero ir a ver películas con mis amigos o ir a una fiesta, no puedo porque estoy aquí”.

Precisamente, a sus amigos les ocultó durante sus inicios que era boxeadora. Ahora que ya lo saben, “piensan que es cool”, dice la estudiante de la Charter Oak High School en Covina.

Además del boxeo, sus aficiones son el baile y la música. También le gusta cuidar niños: “A lo mejor después del boxeo trabajo con niños, como doctora o algo así”.

El resto de su tiempo libre lo emplea en ir a la iglesia o en trabajo de voluntariado.

Jajaira González acudió a los Juegos Olímpicos de la Juventud con el resto de la delegación de Estados Unidos, una experiencia que la encandiló, no sólo por su triunfo en el evento.

“Sentí como si fueran las Olimpiadas de verdad. Cuando gané y todos quisieron entrevistarme pensé que era un sueño y no era real. Porque cuando empecé (a boxear) no pensaba que iba a llegar tan lejos en este deporte”.

Su padre está muy contento, pero no se pone límites: “Siento mucho orgullo por ella, pero el ser humano nunca está contento con lo que tiene. Ha llegado a muy buen nivel y ahora quiero que siga ganando. Estamos listos para eso y tenemos que seguir entrenando más duro”.

El próximo gran objetivo de Jajaira es competir en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, algo que será difícil, pero ambos están convencidos de que sucederá.

“Yo creo que sí voy a llegar”, estima Jajaira. “Y si no, por los de 2020 (en Tokio)”.

Hasta entonces, Jajaira seguirá rompiendo barreras y siendo un ejemplo a seguir.