“Nadie lo hace como yo’

Aprender a delegar te ayudará a ser más eficiente y no sentirte agobiada tanto en el trabajo como en el hogar
“Nadie lo hace como yo’
Si te sientes quemada y agobiada, y no puedes reducir la cantidad de horas de trabajo, quizás necesites delegar parte de tus responsabilidades.
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Saber delegar no es tan simple como parece.

Cuando Irma Medina, instructora de Zumba y madre de dos varones, tuvo a su primer hijo, sintió que su marido no colaboraba lo suficiente.

“Dormía poco, estaba siempre cansada y me enfurecía que el padre sólo jugara con él, en lugar de ayudarme”, recordó la residente de Pacoima. La pareja discutía diariamente sobre el tema hasta que un día, la hermana de Medina le hizo ver que cada vez que el padre trataba de cambiar al bebé, o darle de comer, Irma lo corregía, criticaba y terminaba haciéndolo ella.

“Me hizo ver que era yo misma la que no lo dejaba ayudar”, confesó. Medina dijo que tuvo aprender a dejar que su pareja hiciera las cosas a su manera y esto a su vez, alentó al padre a seguir colaborando.

¿Cuántas veces nos sentimos agobiadas de trabajo, pero cuando nos ofrecen ayuda decimos que no, o criticamos a la persona que lo está haciendo?

“Sentirse quemada o trabajar horas excesivas puede ser una señal de que estás cargando con más responsabilidades o tareas de lo que es razonable. Otras personas pueden hacer bien las cosas que estás haciendo tú”, indica Elizabeth Bakken, consejera profesional certificada con extensa experiencia en Recursos Humanos y columnista del Rochester Business Journal.

Bakken ofrece algunas de las razones por las cuales algunas personas tienen dificultad para delegar tareas. Si bien la experta se concentra en el ámbito laboral, sus recomendaciones pueden aplicarse a distintas situaciones de la vida.

* Perfeccionismo. Como en el caso de Medina, hay quienes sienten que nadie puede hacer el trabajo mejor que ellos mismos. Bakken dice que, en el ámbito profesional, algunos supervisores llegan a competir con sus empleados, sin siquiera darse cuenta de que lo están haciendo.

* Lleva demasiado tiempo explicar la tarea y chequear que esté bien hecha. Cuando un supervisor tiene esta actitud, los empleados terminan siendo más dependientes y dejan de actuar por cuenta propia. Bakken cita investigaciones que muestran que en estos casos los empleados terminan perdiendo interés y motivación y se desconectan del proyecto.

* Disfrutas haciendo esa tarea y prefieres ser tú quien la haga. Si un supervisor no siente satisfacción en ver a sus empleados progresar y sobresalir en una determinada tarea; o extraña su antiguo rol, probablemente sea más feliz trabajando como contribuidor individual, que como supervisor.

Bakken describe algunos de los pasos que puedes tomar para dejar de hacer todo el trabajo y a aprender a repartirlo entre otros.

* Comienza delegando aquellas tareas que repites una y otra vez y que ya dominas, pero que quizás otros empleados no sepan hacer y quieran aprender. De este modo, ellos podrán adquirir una nueva habilidad y tú ganarás tiempo.

* Delega tareas que no sean urgentes, para darle la oportunidad al otro de que la realice sin presión.

* Dale la oportunidad a aquellos empleados que muestran interés en una actividad determinada. De este modo, los empleados podrán aprender y prepararse para ocupar otras posiciones necesarias en la compañía.

Recuerda que aprender a delegar te permitirá que uses tu energía en tareas más importantes. No tienes que hacerlo todo. Algunos empleados pueden ser mejores que ti en algunas tareas. Diferentes personas tienen diferentes habilidades, y cuando cada uno puede dar lo mejor de cada uno, todos se benefician.