“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”

El paro estudiantil por los desaparecidos de Iguala paraliza las labores
“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”
Grupos de manifestantes y autodenfensas bloquearon la carretera que conducen a Acapulco.
Foto: fotos efe y Humberto Arellano

@GardeniaMendoza

México

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. El lema que se repite desde el pasado 27 de septiembre cuando se oficializaó la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, volvió ayer al estado y a la capital mexicana para bloquear avenidas y autopistas.

Como parte de la jornada de protestas, profesores y activistas cercaron con autobuses y tráileres la Autopista del Sol que conecta a la Ciudad de México y Acapulco así como diversas carreteras en el Pacífico y la Sierra en la entidad para impedir durante horas el paso a los vehículos.

Por su cuenta, universitarios de más de un centenar instituciones de educación pública y privada en México iniciaron un paro de labores por 72 horas y comenzaron diversas actividades como plantones mesas de análisis y marchas para mantener presente en la opinión pública los hechos que involucran a autoridades y al crimen organizado de la región.

Desdelas 4 de la tarde una marcha multitudinaria partió de la capital del país desde las afueras de la residencia oficial de Los Pinos, que habita el presidente Enrique Peña Nieto, hasta el Zócalo.

En Guadalajara, las protestas tomaron un rumbo diferente por iniciativa del propio rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, José Luis Orozco: durante ocho horas discutirán y analizarán las causas que generaron una violencia del nivel de Ayotzinapa, donde policías municipales dispararon contra los muchachos, mató a seis personas, hirió a 25 y desapareció a los 43.

Mientras la sociedad civil se vuelca en las protestas, la Procuraduría General de la República (PGR) intenta obtener pistas a través de las declaraciones del ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, capturados ayer después de un mes prófugos por ser señalados autores intelectuales del ataque a los normalistas.

La pareja se escondía en una humilde vivienda de la delegación Iztapalapa, el barrio más pobre de la capital mexicana cuando antes eran dueños de plazas comerciales y centros joyeros, de decenas de propiedades y otros lujos