¿Habrá en EEUU otro presidente afroamericano?

"Mirando al Sur": blog del periodista Luis Manuel Ortiz que comenta los sucesos de actualidad desde Texas

Brownsville, Texas.- A Barack Obama hoy lo culpan de todo. Es mentiroso, incapaz, inmoral, destructor de la economía ”americana”, debilitador de la hegemonía mundial de Estados Unidos y no sé cuántas cosas más. Le achacan todas las culpas y le niegan cosas positivas que ha tenido su presidencia y que en su momento influyeron para mantener en marcha una nación que estaba casi en ruinas, con los bancos y sus poderosísimas empresas automotrices en quiebra, con millones de personas que habían perdido sus viviendas y sus empleos, inflación y deflación. Y todo causado por cosas que él no había hecho.

Los hispanos le reclaman no haber empujado la reforma inmigratoria como lo prometió en campaña. Y seguramente tienen razón. Pero seguramente serían muchos más lo que le reclamarían si hubiera antepuesto ese tema al rescate económico a todas luces impostergable.

Pero no soy yo quien dará cuenta de las medidas atinadas y fallidas de Obama. Ha de ser la historia quien lo hará. Sin embargo, hay algo de lo que nadie acusa públicamente a Obama porque lo prohíbe la ley: que es afroamericano. Sí, así de simple. Un amplio sector de la sociedad no entiende, y mucho menos acepta, por qué Estados Unidos eligió a un presidente afroamericano. La explicación a esa sensación es muy simple: porque Estados Unidos es un país racista, y siempre lo va a ser y por eso hay quienes descalifican a Obama llamándolo simplemente falso y mentiroso, sin mencionar temas concretos… para no mencionar su raza y color.

Mi columna anterior recibió varias respuestas y en algunos me reprocharon haber mencionado lo anterior. Pero no lo hice aventuradamente sino con convencimiento. Conozco a personas que puedo calificar de excelentes en todo sentido, son buenos padres, buenos hijos, buenos ciudadanos, buenos cristianos… pero son racistas. Algunos ni siquiera se han dado cuenta. Pero lo son. Son racistas simplemente porque así crecieron. Los hizo racista la sociedad en la que se han desenvuelto, esa misma sociedad que prohíbe el racismo pero que constantemente y en muchas formas lo practica y lo estimula, muchas veces sin hacerlo notable.

Algunos análisis serios e imparciales rechazan el racismo como factor de peso en los resultados de la reciente elección y señalan que si así fuera Obama habría tenido resultados negativos desde la primera vez que fue electo. No descarto la posibilidad, pero también hay quienes creen –yo entre ellos- que el país estaba en 2008 en medio de la desesperación, tan agobiado por los problemas económicos y las guerras en el Oriente Medio, entre otros asuntos de mucha gravedad, que el electorado buscó una tercera vía y en las primarias demócratas encontró dos: un afroamericano y una mujer. Escogió al primero. Después, en la elección general, se encontró con que el rival de Obama era John McCain, un senador desgastado pero “habla mucho”, convertido en una veleta ideológica y torpemente escogido por su partido para intentar borrar las torpezas del presidente Bush que se iba en medio del desprestigio y dejándonos en la ruina económica.

Los republicanos no tuvieron nada que decir y prefirieron la retirada estratégica en un intento de curar las heridas de guerra. Tardaron seis años en encontrar la fórmula pero lo lograron y les dio buen resultados el pasado 4 de noviembre.

Vendrán después historiadores que analizarán y explicarán con imparcialidad e independencia el trayecto del primer presidente afroamericano de Estados Unidos y acomodarán en su justo sitio cada acierto y cada error que cometió.

Yo aquí no intento convencer a nadie de que Barack Obama es lo que no es. Pero tampoco que no es lo que es. Creo que hizo bien y creo que hizo mal. Sus errores y aciertos fueron de él, no de su origen y del color de su piel…