Angelinos claman justicia por familiares desaparecidos en México

El dolor por desaparecidos, tanto mexicanos como migrantes centroamericanos, se multiplica
Angelinos claman justicia por familiares desaparecidos en México
Las trágicas historias de desaparecidos se repiten en miles de familias mexicanas y centroamericanas.
Foto: Jorge Morales Almada / La Opinión

El dolor que sufren los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa se multiplica por miles de mexicanos que han padecido la misma experiencia, concretaron activistas de Hermandad Mexicana.

Hace tres años Belén Ascención, María Cibrián y Juana Vásquez, residentes de Los Ángeles, sufrieron la pérdida de sus respectivos hermanos por la violenta situación que atraviesa México.

“Mi hermano desapareció luego de que lo detuvieron en un retén policíaco cuando viajaba de Puebla a Texas”, contó Belén.

“A mi hermano lo secuestraron durante 15 días y después lo encontraron en pedazos en una bolsa de plástico”, recordó María.

“Mi hermano y mi primo iban a cruzar como indocumentados por Laredo, pero ya no volvimos a saber nada de ellos”, dijo Juana.

Las trágicas historias que estas mujeres cuentan, dijeron activistas, se repiten en miles de familias mexicanas y centroamericanas que de este lado de la frontera ven a México como un país arrebatado por la delincuencia y la corrupción.

Ya no creemos en el gobierno de México. No merecemos ese gobierno. Pedimos que renuncie Peña Nieto”, dijeron representantes de organizaciones de mexicanos en Los Ángeles que este jueves convocaron a una conferencia de prensa para recalcar que las historias de desaparecidos se cuentan por miles.

“Se estima que son de 30 mil a 40 mil los desaparecidos en México”, indicó Juan José Gutiérrez de la organización Vamos Unidos USA. “Eso es inaceptable y sin contar a los hermanos centroamericanos. Mediante el terror están tratando de parar la migración que causa la pobreza”.

Andrés Ascención

Cuando desapareció, en 2011, tenía 37 años de edad, estaba por casarse, tiene dos hijos y trabajaba en Texas para la compañía transportista Swift.

Su madre escuchó cuando le decía a su acompañante en el vehículo: “¡Acelera, acelera!”. Le había llamado por teléfono para decirle que lo habían detenido en un retén y ya nunca más supo de él.

“Nosotros le decíamos a mi hermano que no fuera a México porque es peligroso, pero él decía que el que no se mete con los criminales no le pasa nada, pero eso es un mito”, dijo la hermana de Andrés.

José Ignacio Cibrián

Tenía 53 años de edad y trabajaba como contador para un banco rural en Cocula, Jalisco.

Un día de septiembre de hace tres años salió del trabajo y su familia no supo más de él hasta que su cuerpo descuartizado fue encontrado junto con varios cadáveres más en un camino hacia Puerto Vallarta.

“Nosotros ya pasamos por lo que están pasando las familias de los 43 muchachos desaparecidos, sentimos el mismo dolor y angustia, esta situación parece que se volverá en una guerra civil porque el gobierno no pone atención a sus ciudadanos”, mencionó la hermana de José Ignacio.

José Vásquez

Originario de Michoacán, tenía 48 años cuando decidió probar suerte en el norte y junto con su primo Armando Heredia, de 36, intentó cruzar hacia Laredo, Texas.

Su hermana recuerda que el 11 de septiembre de 2011 les llamó por teléfono para decirles que inmigración los había regresado a México.

Nunca más supieron de ellos.

José tiene cinco hijos y Armando tres.