Centroamérica promueve plan en Washington para frenar emigración

Los gobernantes de Guatemala, El Salvador y Honduras piden que EEUU sea socio y no solo donante
Centroamérica promueve plan en Washington para frenar emigración
Gerson López, de 15 años de edad, salió de San Salvador, huyendo de la violencia incontrolable que se vive en el país.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Washington, DC – El futuro que imaginan los presidentes del “Triángulo del Norte” de Centroamérica para 2019 es un ejercicio de aritmética: más y mejores escuelas, más empleos, más inversiones, menos violencia y menos éxodo de migrantes hacia EEUU.

Las “líneas de acción estratégicas”, descritas en un documento de 25 páginas al que tuvo acceso este periódico, buscan mitigar entre 2015 y 2019 los problemas que provocan “la fuga de capital humano” en Guatemala, El Salvador y Honduras, y que ha ascendido a casi el 9% en años recientes.

El desempleo y la pobreza, la galopante violencia, y los deseos de reunirse con sus familiares en EEUU han sido el motor del éxodo centroamericano, incluyendo 68,541 niños no acompañados detenidos en la frontera sur en el año fiscal 2014.

El “Plan de la Alianza para la Prosperidad en el Triángulo del Norte” será desvelado en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por los presidentes de Honduras, Juan Orlando Hernández; de Guatemala, Otto Pérez Molina; y El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.

El plan se aplicará entre 2015 y 2019, sobre todo en zonas pobres, y tiene cuatro ejes: creación de empleos; desarrollo de oportunidades; mejoras a la seguridad pública y fortalecimiento institucional.

· Creación de “zonas económicas especiales” con empleos de “alta calidad”.

· Inversiones privadas en “sectores estratégicos”, entre éstos la agroindustria, manufactura liviana y el turismo.

· Consolidación del Mercado Regional de Electricidad, para abaratar los costos de energía y mejorar los servicios.

· Modernización y expansión de carreteras, puertos y vías ferroviarias, para fortalecer la integración regional.

· Mejoras al sistema de controles fronterizos y aduaneros mediante una estrategia dirigida a los corredores logísticos de “alta prioridad” entre los tres países y entre México. (Se calcula que se necesitarán $154 millones para mejorar la seguridad y la infraestructura en la zona).

· Mejoras en la educación secundaria, más capacitación vocacional y técnica, y más pasantías para jóvenes.

· Fortalecimiento de las instituciones para mejorar la transparencia e “incrementar la confianza” en el Estado, incluyendo una reforma tributaria.

Grupos cívicos, como la Oficina de Washington para América Latina (WOLA) han pedido que EEUU evalúe el plan según principios de transparencia y el combate a la corrupción, y le dé “un respaldo financiero, técnico y político significativo”.

“Aunque EEUU tiene restricciones presupuestarias reales, está en sus intereses asegurar que la seguridad ciudadana y el crecimiento económico compartido echen raíces en Centroamérica”, dijo WOLA.

El documento no precisa cuánto costará el plan pero, en julio pasado, tras su encuentro con el presidente Barack Obama, Pérez Molina dijo que la región necesitaría $2,000 millones en un plazo de cinco a 10 años para frenar la migración ilegal.

El jueves, los cancilleres de Guatemala y El Salvador, Carlos Raúl Morales y Hugo Martínez, respectivamente, instaron a EEUU a que participe como socio en esta lucha.

“No pretendemos que EEUU nos dé todo el dinero”, dijo Morales.

El Congreso no aprobó los $3,700 millones que solicitó Obama para mitigar la crisis humanitaria en la frontera, que incluía $300 millones de asistencia a la región.

El vicepresidente Joe Biden, que participó en el evento del BID, tendrá un almuerzo privado con los mandatarios en Blair House, para discutir formas de financiar el plan.

· La falta de oportunidades, la violencia y la reunificación familiar impulsan la migración en la región. La violencia ha sido la principal razón en el caso de los niños y, en el caso de los adultos, la falta de oportunidades.

· En la última década, la inversión en la zona ha sido menor que en el resto de América Latina: sólo el 18% del Producto Interno Bruto (PIB), en comparación con el 21% en América Latina y el 31% en países de bajos y medianos ingresos.

· El crecimiento per cápita es bajo debido a una tasa de crecimiento poblacional del 2% por año, lo que se traduce a menos creación de empleos.

· El desempleo es mayor en el sector informal: 71% en El Salvador, 81% en Guatemala, y 84% en Honduras, en comparación con un promedio del 65% en toda Centroamérica.

· Los jóvenes conforman más de la mitad de los desempleados en Guatemala y Honduras, y exceden el 40% en El Salvador.

· En 2012, la tasa de homicidios fue de 90 por cada 100,000 habitantes en Honduras, de 40 en Guatemala, y de 41 en El Salvador, mientras que el promedio en la región fue de alrededor de 25.

· Guatemala tiene una incidencia del 50% de desnutrición crónica, la más alta de toda América Latina y, en zonas muy pobres, siete de cada 10 niños están malnutridos. En Honduras y El Salvador, el problema es menor pero afecta con dureza a los más pobres.

· La escasez de vivienda y viviendas de baja calidad afectó al 61% de la población en 2012, comparado con el 45% en el resto de América Latina.

· La deserción escolar excede el 15%, el porcentaje más alto en la región. Hay poca capacitación de maestros, los sistemas escolares son deficientes, y hay poco acceso a educación preescolar.

· Unas infraestructuras de baja calidad, el alto costo de la energía –debido a la fuerte dependencia en combustibles fósiles- y una conectividad limitada son trabas para atraer más inversiones a la región.