Lo que quizás no sabías de la nostalgia

"La nostalgia ya no es lo que era", lamentaba el novelista Peter De Vries. Y más allá de la ironía, tenía razón: la nostalgia fue, por mucho tiempo, considerada como una enfermedad, antes de pasar a ser un síntoma de otra.

QI

es un programa de la BBC

que nació por curiosidad. Su lema es que “todo es interesante”. Y sorprendente, pues a menudo descubrimos que lo que “todo el mundo sabe” es errado y que lo que no sabemos es fascinante. Ojalá que al seguir esta serie de BBC Mundo pienses: “¡QInteresante!”.

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de la arena

La nostalgia originalmente no tenía nada que ver con pensar con cariño en el pasado. Era una enfermedad reconocida cuyo nombre se derivaba del griego nóstos –regreso a casa- y álgos –dolor-. Fue descrita por primera vez en 1688 y siguió citándose con ese sentido hasta 1910.

También era conocida como mal du Suisse, o la enfermedad suiza, pues era común entre los mercenarios suizos que luchaban en el extranjero. Se le tomaba muy en serio: algunas muertes eran atribuidas a ella y los soldados diagnosticados con nostalgia incurable podían ser enviados a casa.

Los mercenarios suizos tenían prohibido cantar tonadas folclóricas porque se pensaba que provocaban ataques de nostalgia que podían llevar a la deserción, enfermedad o muerte. Las gaitas tenían la misma reputación entre los mercenarios escoceses.

Para el siglo XIX, la nostalgia ya no era considerada como una enfermedad en sí misma sino como un síntoma de la melancolía. La transición del significado de añoranza por el hogar a reminiscencia afectuosa no fue registrada hasta 1920, aunque Emmanuel Kant se refirió al concepto en 1798, cuando notó que quienes regresaban a casa usualmente se desilusionaban pues realmente lo que querían no era tanto regresar a un lugar sino más bien a un momento: a la juventud.

Es por ello que la nostalgia terminó significando una añoranza por el pasado.

Sin embargo, identificar un período específico de tiempo como “el tradicional”, y por ello merecedor de nuestra nostalgia, es arbitrario. Los historiadores medievales, por ejemplo, sentían nostalgia por los valores de la república romana, mientras que los romanos que vivieron en esa república sentían nostalgia por la frugalidad de sus antecesores campesinos.

El primer caso de nostalgia –en el sentido de añoranza por el hogar- ocurre en La Odisea de Homero (Libro X) cuando Ulises le dice a su tripulación que la diosa Circe no les permitiría viajar a casa inmediatamente:

“A los hombres se les rompió el corazón cuando me oyeron y se tiraron al suelo, quejándose y halándose el pelo, pero no solucionaron nada con llorar”.

Un caso registrado en Inglaterra en 1787 por Robert Hamilton, quien estaba tratando a un soldado que se estaba deteriorando rápidamente por una enfermedad misteriosa en el hospital del cuartel. Cuando prometió que dejaría que el enfermo se fuera a casa por seis semanas, se recuperó repentina y completamente.

“Me preguntó, seriamente, si lo podía dejar ir a casa. Le señalé cuán débil estaba como para hacer tal viaje (era galés); pero le prometí que, sin ninguna duda, apenas estuviera en capacidades de hacerlo, tendría seis semanas para ir a casa. Revivió con sólo esa idea… su apetito mejoró pronto y en menos de una semana vi señales evidentes de recuperación”.

Las estrategias para lidiar con la nostalgia del hogar incluyen…

Volveremos con QI el próximo fin de semana. Entre tanto, puedes visitar qi.com. La editorial Faber publica aplicaciones y libros de QI en inglés y la editorial Paidós, libros en español (“El pequeño gran libro de la ignorancia”).