¿Es posible reinventar la silla que usamos a diario?

El gigante sueco, Ikea, ha prometido "democratizar" el mercado de muebles con la creación de una nueva silla. Pero ¿hay algo que pueda añadirse a los diseños que ya revolucionaron este humilde objeto?
¿Es posible reinventar la silla que usamos a diario?
La silla Janinge

Ikea está prometiendo “democratizar” el mercado de muebles con la producción de una silla que estará a la venta para ser usada tanto en el hogar como en lugares públicos.

Pero ¿hay algo que pueda añadirse a los diseños que en el pasado ya revolucionaron este humilde objeto?

Es probable que usted esté sentado en una silla de polipropileno. Con su simple caparazón de plástico sobre patas de acero tubular, el diseño de Robin Day es un clásico y se le encuentra en iglesias, el salón de clases, el hospital y hasta en el centro comunitario.

Es barata. Es fácil de limpiar. Y quizás lo más importante, es fácil de apilar.

Y con los millones que se han vendido, su lugar en el panteón de las sillas “de uso diario” está asegurado.

Ikea está intentando ganar un lugar en este panteón. El mayor vendedor de muebles del mundo comisionó a una compañía sueca para crear una silla que, dice, podrá utilizarse tanto en el hogar como en los sitios públicos.

La Janinge se venderá primero en las sucursales suecas de la empresa y se planea que en febrero sea lanzada al resto del mundo.

“La idea detrás de la colección Janinge es la democratización del diseño, para crear una silla fuerte, duradera, basada en las necesidades tanto de los ambientes domésticos como públicos” afirma Asa Hederberg, creador de productos de Ikea.

“Mi objetivo era crear un producto atractivo y comercial a un precio bajo”.

Las Janinges, que se producen en blanco, gris y amarillo, fueron creadas a estándares industriales para sillas diseñadas para lugares públicos.

La intención es que dominen los dos mercados. Pero Ikea tiene por delante un camino difícil si quiere competir con los diseñadores más influyentes en la historia de la silla.

Se cree que el modelo más vendido es la Silla Thonet Número 14, también conocida como la silla Bistro, con 50 millones de unidades producidas desde su invención en 1859.

El carpintero alemán Michel Thonet la creó utilizando técnicas de doblado al vapor para alabeado de madera.

Su respaldo sensualmente redondeado atrajo a Anna Daum, que la utilizó en el Café Kohlmarkt, donde captó la atención de la elegante sociedad vienesa.

Se le vendía sin ensamblar. El comprador debía armar seis partes para construirla.

Como predecesora de los paquetes armables que vende Ikea, la silla Bistro fue la responsable de lograr que la producción de muebles avanzara al ritmo de la era industrial.

En una caja de un metro cúbico cabían 36 sillas Número 14, lo cual las hacía muy fáciles de transportar.

“Fueron diseñadas para el mercado residencial” afirma el director ejecutivo de Thonet, Throsten Much. “Pero también tuvieron mucho éxito en el más amplio mercado de muebles rentados. Un mueble cuadrado intenta enviar una señal, pero uno redondeado es diferente. Muestra modestia y calidez”.

La Thonet 14 se entendió por todo Europa, Estados Unidos y África. Pablo Picasso y Albert Einstein fueron algunos de los famosos compradores y varias de las sillas aparecieron en la escena de baile de Liza Minnelli en la película Cabaret.

La principal competencia moderna para la Janinge, en lo que a inovación se refiere, surgió en Reino Unido. Robin Day diseñó la silla de polipropileno que podía apilarse, conocida como la Polyprop, o la Robin Day.

Day se dio cuenta de que el polipropileno, un plástico inventado en 1954, podía producir un buen caparazón para sentarse porque era resistente, levemente flexible y ligero.

Se le montó en patas producidas con acero tubular altamente maleable. La compañía para la que Day trabajaba, Hille, invirtió US$9.000 en una herramienta de moldeado que podía producir 4.000 al día.

En el mundo abundan las variantes de este diseño. EN 1972 Hille lanzó la Serie E, una variedad para colegios, en cinco tamaños y con un agujero en el respaldo para poderlas levantar fácilmente.

Hille ha vendido 14 millones de Polypros, que han entrado en ambientes funcionales como prisiones, escuelas, salas de espera y hospitales donde una Thonet 14 podría verse fuera de lugar.

Se desconoce el número de “casi réplicas”, las que han sido creadas con diseños ligeramente diferentes para evitar problemas con las patentes.

El gerente de ventas de Hille, Nigel Punshon, argumenta que no está preocupado con la recién llegada.

“La Janinge competirá con muchas sillas, pero en realidad no con la nuestra” dice. “La nuestra se venderá principalmente para uso público, más que para el hogar”.

“No sólo las probamos a nivel de estándares industriales. También las probamos aventándolas y saltando sobre ellas. Las destrozamos para poder saber hasta dónde soportarían el maltrato de niños, pacientes y presidiarios”.

En los 1960 el diseñador italiano Vico Magistretti creó la Selene, un “monobloque” o un asiento de plástico de una sola pieza.

Sus descendientes producidas de forma barata se utilizan principalmente en espacios exteriores como jardines.

A menudo son blancas y no inspiran mucho afecto, pero un bloguero está intentando coleccionar fotografías de Monobloques en todos los países. Hasta ahora ha juntado 80.

La Janinge también está moldeada de una sola pieza, tiene 75% de polipropileno y 25% de fibra de vidrio y está disponible en dos modelos: una con apoyabrazos y otra sin ellos. Puede ser apilada, lo cual la hace apropiada para grandes eventos.

La industria de muebles está muy entusiasmada. El blog de diseño Fast Co Design la ha descrito como el intento de Ikea de crear “la silla perfecta para todo propósito”, con un énfasis en la estética esencial para uso doméstico. El sitio Decordots la llama “hermosa”.

“Estamos muy contentos con el producto” dice Jonas Pettersson, fundador de Form Us With Love, la compañía de Estocolmo que la diseñó.

“El otro día fue a una tienda de Ikea con mi familia y hablé con el persona sobre ella. No sabían que yo era uno de los diseñadores. Me recomendaron la Janinge como si fuera un cliente y fue realmente bueno escucharlos hablar de esa forma”.

El grupo Just Stand, que hace campaña para estilos de vida menos sedentarios, sugiere que el promedio global de tiempo que una persona pasa sentada cada día es 7,7 horas.

Con una población mundial de más de 7.000 millones, es poco probable que disminuya la demanda de sillas asequibles.

Ikea, que tiene 315 tiendas en 27 países, desea vender muchas Janinges. Su estilo es simple, está basado en diseños vistos en las estructuras de madera nórdicas.

“Preguntamos cómo podíamos construir una silla que fuera tanto atractiva como robusta y duradera” afirma Pettersson. “Esas son las características que encuentras en la silla Bistro. Pero creo que el diseño escandinavo es algo que también tiene un atractivo”.

La Janinge, cuyo nombre es una combinación de los nombres suecos Jan e Inge, está entrando en un sector altamente competitivo.

“En términos de funcionalidad, eso en esta silla está casi resuelto” dice Alex Newson, curador del Museo de Diseño en Londres. “La Janinge es una silla adorable, asequible y multiusos, pero no creo que vaya a cambiar el diseño de sillas en el sentido de que no hará muchas cosas diferentes”.

“Para eso habrá que crear una silla que cambie las cosas como lo hizo la silla de polipropileno. No hay mucho que se pueda añadir a una silla estándar de uso diario. Para esas seguimos necesitando un respaldo”.