Niños mexicanos a la NASA

Cultivan el amor por la robótica y ganaron una competición internacional
Niños mexicanos a la NASA
Niños de la escuela elemental George Washington observando al robot D+ Ropop durante la exposición "Robot Block Party" en el Museo de la Ciencia y Tecnología en Chicago.
Foto: Archivo EFE

México

Se acercaron a la robótica gracias a las películas de animación o de sus juguetes de construcción, y ahora dos equipos de niños mexicanos han conseguido obtener el primer y segundo puesto en la competición “International Air and Space Program”, organizado por la NASA y la empresa AEXA.

La escuela RobotiX, de la Ciudad de México, dio la bienvenida a un total de 17 niños que participaron en la convocatoria, celebrada entre el 6 y el 9 de noviembre en el Centro Espacial (Houston), el corazón de la agencia espacial estadounidense (NASA).

Organizados en cinco equipos diferentes, estos niños, que cuentan con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, compitieron superando los retos propuestos en cada fase: crear un filtro de agua, un escudo térmico que pudiera soportar el calor que desprende una nave y un robot capaz de explorar la superficie de Marte y recoger piedras.

Tras la prueba final, la construcción de un cohete que aterrizara con un paracaídas, se conoció el nombre de los equipos afortunados en la categoría de nivel preparatoria.

“Realmente, siendo el primer año y uno de los equipos más jóvenes, no esperaba ni llegar al quinto lugar, solo pensaba en dar lo mejor de mí”, reconoce Sergi Vidal (14), uno de los miembros del grupo vencedor, el RobotiX Marsabots.

Este equipo fue premiado con un viaje que simula la “gravedad 0” y $5,000 que se invertirán en herramientas para su formación.

Sus compañeros, Rafael Ríos, Héctor Nieto y José Antonio Galicia —de 14, 13 y 15 años, respectivamente— fueron quienes quedaron, con su equipo RobotiX JetMars, en segunda posición.

Al ser la segunda vez en la que participan en el concurso, en este grupo afirman que “no sintieron tantos nervios” como el año pasado, y ya tienen la mirada puesta en su próximo objetivo: su participación en la cumbre de 2015, gracias a la beca que recibieron como premio.

“Juntarán a varios niños de nuestras edades de todo el mundo para que demos ideas, para que ayudemos posiblemente en el 2030 en el proyecto Mars One —para el asentamiento humano en Marte—; ya nos tienen ‘checados’ para que formemos parte de ellos”, afirma Galicia.

Muchos de los niños tienen la robótica como un pasatiempo, pero otros “se lo toman más en serio”, explica uno de los entrenadores, Pablo Tomás Hernández, que continúa remarcando el “potencial” de estos miembros de la llamada “Generación Z”.

Los miembros de JetMars dicen haberse sentido atraídos por este mundo gracias a los juegos de construcción, sus “Legos”, mientras que Vidal dice que todo empezó cuando vio la película “Wall.E”.

Los niños participantes en la competición llevan varios años en el centro educativo, el cual compaginan con sus tareas escolares, y a pesar de su éxito, no todos ellos ven su futuro en la robótica.

Por ejemplo, Ríos y Nieto quieren ser programadores, Galicia paleontólogo y Vidal, por su parte, no sabe cuál será su camino, pero sí lo que ha aprendido hasta ahora, el “trabajar en equipo”.

“Nunca lo había hecho bien porque no me entendían, pero aquí hay personas a las que les gusta lo mismo que a mí y me siento más cómodo”, explica.

Esto es, precisamente, lo que su entrenador subraya como fundamental en la experiencia: “La técnica es importante, pero lo que más les hemos dejado es enseñarles a tolerar a la otra persona, convivir con las ideas… eso les va a servir para toda su vida”, asegura Hernández.

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