Narcotráfico, el enemigo olvidado de Ayotzinapa

Los simpatizantes de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, olvidan hacer reclamos contra la organización Guerreros Unidos

Narcotráfico, el enemigo olvidado de Ayotzinapa
Manifestantes durante la marcha del jueves en la Ciudad de México.
Foto: Gardenia Mendoza

MÉXICO.- En medio de la oscuridad, una pira se alzó por todo lo alto frente al Palacio Nacional: era la figura acartonada del presidente Enrique Peña que ardía para felicidad de los manifestantes que terminaron así horas y horas de gritos y pancartas contra todo lo que representa al Estado, pero ni una sola alusión en contra del narcotráfico.

Los padres y simpatizantes de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, desaparecidos el pasado 16 de septiembre en Iguala a manos de policías y narcotraficantes, omiten en sus manifestaciones hacer reclamos contra la organización Guerreros Unidos, que opera en la región con tráfico de droga, secuestros y extorsiones.

“Imaginemos a los narcos muertos de la risa de ver en la televisión que se pide la renuncia del Presidente y a ellos no se les toca ni con el pétalo de una pancarta, cuando fueron ellos los que ordenaron todo”, observó José Fernández Santillán, analista del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

“Hay grupos de izquierda que están desviando la atención de los verdaderos culpables hacia el Estado porque se quiere sacar raja política con afán golpista muy parecido a lo ocurrido en Chile en 1973 cuando se creó un caos en el país para hacer caer a Salvador Allende”.

Al calor de las manifestaciones y la indignación, los inconformes que marchan diariamente para exigir justicia tiene otra lectura. O simplemente la desconfianza en el gobierno es mayor.

“En realidad nadie sabe realmente si lo que ocurrió en Iguala tiene que ver con el narcotráfico o no, tenemos antecedentes de grandes mentiras del gobierno: cómo fue la matanza de estudiantes en 1968; la aparición de un chupacabras en plena crisis económica; una vidente que encontraba cadáveres; la compra de votos de los partidos”, dijo Johanna López, quien participó en la manifestación del jueves.

Para el sacerdote Miguel Concha Malo, director general del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Victoria, otro de los manifestantes de la más reciente protesta global, hablar del narcotráfico en las marchas es “quitar el peso de la responsabilidad que tiene el gobierno y todo el Estado mexicano por ser cómplice”.

Para el director de Amnistía Internacional en México, José Quiroz, “el Estado se ha quitado la responsabilidad de la crisis de derechos humanos del país echándole la culpa al crimen organizado”.

– ¿El enemigo es el narcotráfico?- se pregunta al marchista René Armenta.

– No, es el Gobierno.

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