Igual que con Benghazi

Igual que con Benghazi

El anuncio de la acción ejecutiva sobre inmigración del presidente Barack Obama lanzó a una gran parte de los republicanos en un espiral de histeria ya conocido, en donde se pierde toda perspectiva de la realidad a cambio de palabras altisonantes.

El mejor ejemplo de esto es la reacción ante el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2012 en Bengahzi, Libia, que dejó tres estadounidense muertos, entre ellos el embajador ante esa nación.

Este hecho condujo a numerosas y publicitadas audiencias legislativas en la Cámara de Representantes. Allí se acusó a la Casa Blanca de engañar al público sobre lo acontecido para ganar la relección de Obama, de un encubrimiento peor que Watergate y de inconstitucionalidades. Todos los ataques fueron dirigidos a la administración, y específicamente a la entonces Secretario de Estado, Hillary Clinton, quien puede ser la más odiada por los republicanos después de Obama, más aún con su aspiración presidencial para 2016.

El viernes pasado el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes hizo público discretamente su reporte sobre lo ocurrido. Allí dejó libre de culpa alguna a la administración Obama. O sea que un panel bajo control Republicano rechazó todas la acusaciones ruidosas repetidas por meses.

Parecería , ya sea por ignorancia o fanatismo que un sector republicano es incapaz de escuchar y analizar objetivamente nada que no sea parte de esta histeria.

Hoy se escucha, por ejemplo que la acción ejecutiva llevará a la violencia, a la crisis constitucional y que una mayoría extranjera puede causar una “limpieza étnica” de estadounidenses, entre otros. Que la frontera es débil, que hay una dictadura y no faltó el que comparó a Hitler con Obama.

El Presidente lo único que hizo es evitar la separación de familias, eliminar la posibilidad que un niño estadounidense o residente legal no termine en la asistencia pública por la deportación de sus padres. Al igual que Benghazi, todas las acusaciones de hoy no tienen nada que ver con la realidad.

Es posible que la cifra millonaria de beneficiarios en este caso nuble el sentido común de la oposición. De todas maneras la furia que encegece los traicionó en Bengazhi y si no cambian, los va traicionar en inmigración