Vivir sola o en pareja

Pros y contras de ambas situaciones
Vivir sola o en pareja
Cuando vives sola puedes comer cuándo quieras y cómo quieras, y ver televisión sin tener que pelear por el control remoto.
Foto: Shutterstock

Dicen que es mejor estar sola que mal acompañada, pero no siempre es así.

Si durante años sentiste que dormir con tu pareja era como tener tu propio calentador personal, que te abrazaba en las noches frías, tu cama se sentirá helada cuando te queda toda para ti.

Lo mismo ocurre cuando viviste sola por años y estás acostumbrada, por ejemplo, a encontrar las cosas en el mismo lugar donde las dejaste. Desde que tu pareja y sus valijas llegaron a tu apartamento, sientes que el lugar ya no te pertenece.

La transición de vivir en pareja a vivir sola no es fácil. Pero tampoco lo es mudarte con alguien.

Una de las señales de que estás lista para compartir tu lugar es sentir que no te molestará sacrificar un poco de tu independencia, indican los expertos del sitio de citas e-harmony.

De un modo u otro, las dos situaciones tienen su parte positiva y negativa. Es sólo cuestión de encontrarle el lado buena.

Compartimos algunas perspectivas que te ayudarán a apreciar los encantos de la situación en que te encuentres, y convencerte de que todo pasado no siempre fue mejor.

1. Recuerda que cuando compartes un lugar, divides los gastos. Con tu pareja aportando con la mitad de la renta, cable y demás, es más fácil llegar a fin de mes, o incluso ahorrar. Al vivir en el mismo sitio, también puedes compartir las pertenencias que llegan con él, desde el sweater al que le tenías tantas ganas, hasta el sillón que necesitabas para la sala.

2. Cama adentro. Cuando vives con tu pareja, no necesitas maquillarte, arreglarte y planear una cita cada vez que quieras tener sexo con él. Al vivir en pareja, tienes un amante a tu disposición, sin tener que salir de casa.

Piensa en que ahora que vives sola puedes volver a hacer todas esas cosas que nos intimida hacer cuando otros nos están mirando.

* Puedes poner tu canción favorita en “repeat” y escucharla tantas veces quieras, sin que nadie te observe con desconfianza, o haga comentarios sobre tus dotes de cantante.

* Cuando estás sola, no existen las reglas. Puedes abrir el refrigerador y tomar de la botella. O comer directamente de la cacerola. Puedes dejar para después los platos del desayuno, y del almuerzo, y de la cena. En algunos casos, incluso puedes enjuagarlos un poco, y volverlos a usar. Total, nadie se entera.

* Puedes comer en la cama, lo que gustes y cuando gustes, sin tener que escuchar reproches sobre las miguitas.

Según datos del Censo Nacional, la cantidad de personas que pasaron de vivir con alguien a vivir solas, ha ido en constante aumento en las últimas décadas.

* En 2012, más de uno cada cuatro hogares eran de personas viviendo solas.

* Desde 1970 hasta 2012, la cantidad de personas solas aumentó a 33.2 millones.

* La tendencia de los jóvenes a concentrarse en su carrera y postergar el matrimonio, el aumento de posibilidades laborales para las mujeres, que pueden mantenerse solas, y el aumento de la expectativa de vida, son algunos de los motivos de tal aumento.