El discurso del poder y el de la sociedad

En las marchas se levantan las manos diciendo Don't shoot, la sociedad se rinde ante la brutalidad policiaca que genera más brutalidad
El discurso del poder y el de la sociedad
Protestas en Union Square, Nueva York, tras la decisión del Gran Jurado en el caso Garner.
Foto: Humberto Arellano, El Diario NY

Escuche la más imbécil de las explicaciones en boca de una lectora de noticias en la televisión y de un político; analizaban la acción policiaca que resultó en el asesinato de un hombre negro, acusado de vender cigarros sin permiso.

Cuándo lo derribaron cuatro policías, uno de ellos ahorcándolo, el detenido alcanzó a decir: I can’t breathe, no puedo respirar, pero no sirvió para que lo soltaran, hasta que murió. La lectora de noticias decía, si te están ahogando no puedes hablar, será suya la frase o se la escuchó a un jefe policíaco que disculpaba la acción brutal, el gran jurado no encontró culpabilidad en la brutalidad policíaca y había que justificarla, culpando a la víctima.

Frente a la ola criminal, ¿detener a un hombre por vender cigarrillos sin permiso?; el hombre delinquió al vender como solución al desempleo, mejor que recurra al seguro de desempleo, pida limosna o cometa un crimen.

Según los policías el hombre se resistió al arresto, eso justificaba toda la fuerza para someterlo, esposarlo, detenerlo y enjuiciarlo, aunque los cargos se incrementaban, le sumarían por lo menos resistencia al arresto; un hombre negro más a la cárcel; negocio para las cárceles privatizadas y reconocimiento a los policías cuyo lema es proteger y servir, protegen a los negocios formales y sirven a las empresas carcelarias.

La sociedad protesta con la etiqueta #IcantBreathe como metáfora contra la brutalidad que ahoga a grupos sociales. Estados Unidos tiene el mayor sistema carcelario del mundo y segundo de presos per cápita. 2,266,800 presos y 4,814,200 bajo libertad condicional. 39.4% negros (13,2% de la población) y 20.6% hispanos (17.1% del total). Antecedentes penales en Estados Unidos equivalen a condena perpetua para no conseguir buen empleo, los condenados son lanzados al mundo del crimen (vender cigarrillos sin permiso), o de regreso a la cárcel.

Desde Ferguson se han registrado protestas en Estados Unidos y otros países, los manifestantes son detenidos por perturbar el orden público. Para el poder, la sociedad debe permanecer silenciosa aunque la pisoteen.

En las marchas se levantan las manos diciendo Don’t shoot, la sociedad se rinde ante la brutalidad policiaca que genera más brutalidad policiaca. En twitter la etiqueta #FromFergusonToAyotzinapa, equipara la esencia de ambas; la sociedad cayó abatida ante la intolerancia del Estado y se vuelca a las calles contra los gobiernos, por la falta de libertad, el abuso y la corrupción; los políticos se escudan detrás de policías militarizados: el enemigo entró en casa. La rebelión social es peligrosa y el Estado se pertrecha detrás de la intolerancia.

Hay un rompimiento entre el discurso de la sociedad y el del poder. Los políticos dejaron de representar a la sociedad, y si su ruido estorba, a palos contra ella.