La tragedia del campo mexicano

Sin duda el error proviene del gobierno mexicano al que no le importa el destino de los campesinos
La tragedia del campo mexicano
Hoy los campesinos mexicanos enfrentan condiciones similares a las que tenían en los años previos a la Revolución.
Foto: Archivo / EFE

Una de las principales causas de la Revolución Mexicana fue la terrible explotación que sufrían los campesinos. Millones trabajaban en calidad de esclavos para el 1% de las familias que en 1910 poseían el 85% de las tierras cultivables. Además de obligar a laborar a los campesinos en condiciones infrahumanas, los hacendados no les pagaban con dinero sino con mercancía a precio de oro en las tiendas de raya. Mediante esta práctica los trabajadores jamás alcanzaban a saldar su crédito y quedaban endeudados con sus patrones para toda la vida.

Al triunfo de la Revolución se decretó una reforma agraria mediante la cual se entregaron a los campesinos más de cien millones de hectáreas, equivalentes a la mitad del territorio mexicano. Sin embargo, la reforma jamás logró mejorar las condiciones de vida de los pequeños agricultores, entre otras cosas porque los gobiernos no les dieron el apoyo suficiente para que cultivaran y vendieran su mercancía a precios justos.

La entrada del vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994 sólo acentuó la miseria de los campesinos que tuvieron que enfrentar una competencia desleal con los grandes agricultores de Estados Unidos, cuyo gobierno les otorga toda clase de subsidios y ayudas.

Hoy los campesinos mexicanos enfrentan condiciones similares a las que tenían en los años previos a la Revolución. Como bien lo documenta un reportaje que acaba de publicar Los Ángeles Times, miles de trabajadores viven atrapados en campos infestados de ratas, a menudo sin camas, sin baños y sin agua potable. Muchos patrones les retienen ilegalmente su salario para evitar que se vayan durante los meses de cosechas altas. Con frecuencia los trabajadores contraen deudas impagables con sus patrones porque se ven obligados a comprar artículos de primera necesidad a precios inflados en las tiendas de la compañía para la que laboran. Y para evitar que escapen hay guardias de seguridad por todos lados.

Además de las compañías que los explotan directamente, las principales beneficiadas de esta infamia son las grandes cadenas estadounidenses que compran estos productos a precios muy convenientes como Wal-Mart, Whole Foods, y Subway. Hasta ahora, poco o nada han hecho para asegurarse de que las compañías que las surten ofrezcan a sus trabajadores las protecciones que exige la ley.

Pero sin duda la falla principal proviene del gobierno mexicano al que no le importa en absoluto el destino de los campesinos e incluso premia a quienes los explotan. Prueba de ello es que el pasado septiembre, Enrique Peña Nieto nombró como Exportadora del Año a Rene Produce, una de las empresas señaladas por el Times como ejemplo de violación a las leyes laborales en el campo mexicano.