Peña Nieto, el peor presidente mexicano en 20 años

Alberto Buitre se especializa en movimientos políticos y contracultura
Peña Nieto, el peor presidente mexicano en 20 años
El drama de los desaparecidos y la violencia dejaron en un segundo plano las reformas impulsadas por Peña Nieto.
Foto: Getty

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto sólo ha cumplido con menos del 5% de sus compromisos de campaña en dos años de Gobierno.

Esto significa que de las 266 promesas electorales realizadas durante el proceso electoral del año 2012, Peña Nieto sólo ha cumplido 13. De seguir ese ritmo –destaca el periódico digital The Huffington Post-, el mandatario tendría que gobernar más de 40 años para lograr los ‘compromisos’ de campaña, los cuales -se debe recalcar-, firmó ante notario público y tendrían vinculación judicial.

Al mismo tiempo, dos de los principales diarios mexicanos publicaron este 1 de diciembre, al cumplirse dos años del arribo del priista a Los Pinos, que la imagen de Peña Nieto cayó once puntos, ubicándose en una aprobación de solamente 42%.

Un registro tan bajo sólo lo presentó otro priista, el ex presidente Ernesto Zedillo durante la crisis económica y devaluación del peso ocurrida entre 1994 y 1996. Aquellos años México se enfrentaba al a rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y aún convulsionaba con el asesinato del ex candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio.

Datos sintomáticos de un régimen que hace agua y parece hundir a Peña Nieto.

La presidencia del país se debate actualmente ante crímenes de lesa humanidad como los del asesinato de 6 y desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa; la represión al movimiento estudiantil, entre los que se contaron 11 presos políticos tras las movilizaciones del 20 de noviembre, día de #AcciónGlobalPorAyotzinapa; las reformas privatizadoras de bienes públicos como el petróleo, la violencia creciente y la participación directa y documentada del Ejército en ejecuciones extrajudiciales como los de 21 personas en la comunidad de Tlatlaya, Estado de México (entidad de la cual el presidente mexicano es gobernador saliente); la corrupción descubierta por el regalo de una mansión de 7 millones de dólares a la esposa presidencial, Angélica Rivera, y un clamor fulgurante que exige la renuncia inmediata de Peña Nieto.

De nada pareció servir al presidente mexicano el anuncio de 11 puntos relacionados a procuración de justicia y combate a la corrupción. De nada parece servirle a su imagen, incluso, asirse al a muerte del comediante Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” ni al Teletón que tendrá lugar aquí en cuatro días.

El Estado de Guerrero, epicentro de la masacre de los normalistas, sigue ardiendo, literalmente, con protestas públicas, toma de carreteras y edificios públicos. En Oaxaca, integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), cerró al aeropuerto de esa entidad y a dos años de Gobierno peñanietista, la escalada de protestas no cesa, dentro y fuera de México.