Hace falta levantar la voz

La situación de los latinoamericanos sería distinta si tuviéramos la solidaridad que hay entre los afroamericanos
Hace falta levantar la voz
Seis de cada diez indocumentados se concentran en los estados de California, Texas, Florida, Nueva York, Nueva Jersey e Illinois.
Foto: Archivo

En más de una ocasión hemos hablado en contra de la violencia, que también en los Estados Unidos se presenta cuando algún hecho irrita a un sector de la sociedad.

Siento una profunda envidia por la solidaridad entre los afroamericanos que se volcaron a protestar en contra de la liberación de responsabilidad de un policía que mató a un joven de los suyos. Los latinoamericanos, que somos todos aquellos cuyo origen está al sur de la frontera y hasta la Patagonia, más el Caribe, no levantamos la voz en forma unida cuando se lastima a uno de los nuestros.

Independientemente de que somos más latinoamericanos que afroamericanos en Estados Unidos, nuestra situación sería distinta si tuviéramos la solidaridad que ellos tienen y podríamos acabar con la abierta discriminación que sigue existiendo, y con ciertos tratos dictatoriales como los del famoso alguacil de Arizona.

Volviendo a las protestas públicas, también aquí hubo muchos actos violentos y destrucción de propiedades, y fuera de algunas aprehensiones de las que nunca se supo cual fue el resultado, poco se hizo contra los manifestantes.

Ha habido en la historia serios levantamientos de los afroamericanos ante hechos que consideraron una injusticia y bastó con que unos cuantos se vieran afectados para que todos se sintieran ofendidos.

Puede leerse sobre asesinatos de latinos sin que se presente una reacción fuerte por parte de nosotros en forma unificada. Esa forma de actuar es la que nos quita fuerza.

La mayoría de los latinoamericanos somos los mexicanos pero incluso entre nosotros existen divisiones por regionalismos que están bien en México pero fuera de lugar cuando se está en Estados Unidos.

El único grupo más o menos unido es el de los cubanos, pero no los liga el amor entre ellos sino la enemistad contra Fidel Castro y su régimen en Cuba, y como su situación migratoria no tiene problemas porque basta con que lleguen para tener sus documentos, se entiende que no estén interesados en la ley migratoria.

Más al norte, en Nueva York, predominan los puertorriqueños, quienes tampoco se sienten ligados a los problemas de los latinoamericanos por su particular situación de país libre y asociado.

Otro grupo importante son los latinos de Centroamérica que ni siquiera están en plan amistoso entre sí.

Ojalá y encontremos una vía para formar una comunidad que aproveche su potencial social, económico y político.