Decenas de miles piden cese a brutalidad policial

"Sin justicia, no hay paz" gritaban los manifestantes en las calles de la capital
Decenas de miles  piden cese a brutalidad policial
Al Sharpton (der) con manifestantes durante la marcha 'Justicia para Todos' .
Foto: EFE

Washington

Gritando consignas como “Sin justicia, no hay paz”, y “ya basta!”, decenas de miles de manifestantes marcharon este sábado hasta el Capitolio para exigir un cese a la brutalidad policial contra las minorías.

Encabezado por el líder afroamericano Al Sharpton y familiares de víctimas del abuso policial, el mar de rostros —en su mayoría negros y blancos, y salpicado de hispanos y asiáticos—, pidió que el Congreso tome medidas para que la policía proteja a la comunidad, en vez de atacarla.

La “Marcha por la Justicia para Todos” por toda la Avenida Pensilvania fue convocada por Sharpton tras la negativa de sendos jurados en Ferguson (Missouri) y Staten Island (Nueva York) de presentar cargos contra policías blancos implicados en la muerte de los afroamericanos desarmados Michael Brown y Eric Garner, respectivamente.

Entre los manifestantes figuraron la viudad de Eric Garner y familiares de Brown y de otras víctimas afroamericanas.

“Vine a exigir justicia, porque no se debe tolerar maltrato policial contra nadie. Todos somos minorías, un mismo pueblo”, dijo Lisa Figueroa, quien viajó a Washington con su familia desde Nueva York.

Elmer López, de Charlotte (Carolina del Norte) indicó que los latinos también son víctimas del abuso de la policía, “sin que puedan siquiera defenderse”.

Los manifestantes pidieron una reforma policial; reforma del sistema judicial que, según activistas, se ensaña contra las minorías por delitos menores; mejor capacitación de la policía, y el uso de cámaras en los uniformes de los agentes para que haya mayor rendición de cuentas sobre incidentes.

“Nuestros políticos han sido un fracaso épico cuando se trata de proteger a nuestras familias. No es posible que tengamos leyes que protegen a la policía pero ninguna que proteja a nuestras familias cuando matan a alguien”, dijo Colette Flanagan, fundadora de Madres contra la Brutalidad Policial, que viajó a Washington desde Dallas (Texas).

Brown y Garner no son las únicas víctimas del uso excesivo de la fuerza por parte la policía.

La muerte del joven negro Trayvon Martin en febrero de 2012 a manos del “vigilante” comunitario blanco, George Zimmerman” –y la posterior exoneración de éste-, también desató una protesta nacional en Washington.

En algunos sectores, ser negro es sinónimo de estar constantemente bajo sospecha, en un país que, con apenas el 5% de la población mundial, tiene dos millones de presos, la mayor población carcelaria del mundo.

Eso se debe en parte a que el código penal, según la Fundación Heritage, ha tipificado 4,450 delitos en 2008, en comparación con 3,000 en 1980.

Faiza Patel enumeró en un blog del Centro Brennan para la Justicia los factores que han abonado esta situación: el recrudecimiento de la lucha contra las drogas lanzada en 1982; la disparidad racial en la aplicación de sentencias por cocaína; la popularidad de la política de “ventanas rotas” (combate a delitos menores), y un énfasis desmedido en los arrestos para demostrar eficacia policial.

La lucha contra el terrorismo agravó estas tendencias, dando paso a la militarización de la policía.

Agentes armados para la guerra y sin la debidad capacitación podrían aumentar las tensiones raciales y mermar la ya débil confianza en las autoridades del orden, según activistas.