Lo que quizás no sabías de los afrodisíacos

¿Qué comer para aumentar la potencia sexual? ¿Qué mezclar para hacer una poción de amor? ¿Qué embriaga los sentidos y nos lleva a hacer el amor? Nos lo venimos preguntando, y contestando, desde siempre.
Lo que quizás no sabías de los afrodisíacos
Lirio

QI

es un programa de la BBC

cuyo lema es que “todo es interesante”. Y sorprendente, pues a menudo descubrimos que lo que “todo el mundo sabe” es errado y que lo que no sabemos es fascinante.

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Casi todos los alimentos han sido considerados en algún lugar y en alguna época como afrodisíacos. Así como los clásicos -ostras y champaña-, la lista incluye coles de bruselas, espinaca, col, todo tipo de carne, todo lo picante y todo lo que tenga una forma que se parezca vagamente a algún órgano sexual.

Los investigadores de QI encontraron que cualquier cosa a la que se le ponga la etiqueta de “afrodisíaco” parece producir un resultado positivo; en otras palabras, no parece haber casi ningún alimento al que alguien no le haya asignado un efecto afrodisíaco.

La excepción de la regla son los que supuestamente son antiafrodisíacos: alimentos que te quitan las ganas de tener relaciones sexuales.

Un ejemplo es la raíz de azucena o lirio, algo que los monjes y monjas de la Edad Media comían para asegurarse de mantener sus votos de castidad.

La lechuga era uno de los ingredientes más preciados para hacer pociones de amor en la antigüedad. Los egipcios la usaban como una droga para la fertilidad y afrodisíaco, quizás por su forma larga y sugestiva, o la calidad sexual de su savia blanca y lechosa. Era un tipo de lechuga silvestre, una prima más picante que las variedades modernas.

Es difícil saber cuáles de tantos supuestos afrodisíacos tiene efecto o no, debido al fuerte efecto placebo, pero una revisión de estudios realizada en 2011 indicó que es posible que algunas especies, como el ginseng y el azafrán, tengan algún efecto.

No hay evidencia de que el chocolate, la champaña o las ostras produzcan excitación sexual, más allá de que la sintamos al comerlos por sugestión o, en el caso de la champaña, porque puede actuar como deshinibidor.

Cuando las papas llegaron a Europa desde América adquirieron la reputación de ser la cura para todos los males, desde diarrea hasta tuberculosis.

Y, supuestamente, también eran un poderoso afrodisíaco.

En la comedia de William Shakespeare “Las alegres comadres de Windsor”, el personaje Falstaff hace una lista de afrodisíacos, entre los que menciona las papas diciendo: “¡Que del cielo lluevan papas; que truene al compás de la canción Greensleeves, que granicen confituras de besos y que neven eringes, que aquí me abrigo!”.

La reputación erótica del humilde tubérculo ganó peso cuando se observó que tras convertirse en uno de los cultivos principales en Irlanda, la población creció rápidamente.

Nadie hizo una pausa para reflexionar en el hecho de que más bien lo que había sucedido es que había menos niños muriéndose de hambre, lo que daba la impresión de que el índice de nacimientos había aumentado.

Volveremos con QI el próximo fin de semana. Entre tanto, puedes visitar qi.com. La editorial Faber publica aplicaciones y libros de QI en inglés y la editorial Paidós, libros en español (“El pequeño gran libro de la ignorancia”).

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