Realizan vigilia de solidaridad con Ayotzinapa en California

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Realizan vigilia de solidaridad con Ayotzinapa en California
Vigilia en solidaridad con Ayotzinapa en Madera, la réplica de Guerrero en California.
Foto: Eduardo Stanley

La vigilia tuvo lugar el miércoles 10 de diciembre, en el parque de la Corte de la ciudad de Madera, California. La fecha no fue elegida por casualidad: ese día se celebró otro aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Alrededor del escenario de cemento, las fotos de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de diciembre en Iguala, Guerrero. Velas, micrófonos para dialogar sobre este tema y mesas con colores y cartulinas para que cada persona haga su propio cartel completaban el ambiente.

El evento fue idea del personal de la organización no gubernamental Instituto Pan Valley, perteneciente al Comité de Servicios de los Amigos Americanos (AFSC, http://afsc.org, por sus siglas en inglés, organización nacional pacifista creada en 1917 y Premio Nóbel de la Paz 1947) y residentes de Madera, algunos de origen indígena.

Este es un detalle de importancia porque las víctimas de Ayotzinapa son indígenas pobres que soñaban mejorar sus vidas como maestros rurales, y cumplir con sus aspiraciones de contribuir a un cambio social positivo para su país.

Madera es una ciudad de apenas 62.000 personas, en el medio del Valle de San Joaquín —la parte sur del Valle Central de California, el más rico productor agrícola de EE.UU.— y donde residen miles de jornaleros que producen esa riqueza mientras viven en la pobreza y la marginación.

En esta ciudad agrícola, un 75 por ciento de la población es “hispana”, en gran parte indígena y el ingreso anual promedio es de $13.000 dólares anuales por persona —cifras del Buró del Censo de EE.UU..

El Valle de San Joaquín es el equivalente del estado de Guerrero en California: mientras que la costa concentra ciudades grandes, ricas e industriales, aquí los pobres conforman la mayoría de la población. Condenada al trabajo agrícola, “no calificado” —así dicen los “expertos”—, los inmigrantes de origen mexicano, especialmente los indígenas provenientes de Oaxaca y Guerrero, trabajan intensamente, ganan poco y no reciben servicios porque en su mayoría no tienen residencia legal.

Vergüenza del pais que se dice el más democrático: estos trabajadores aportan al seguro social (jubilación) pero no pueden cobrarlo precisamente por su falta de papeles. ¿Y entonces porqué les retienen esos impuestos? Lo mismo ocurre con el desempleo. Este impuesto se descuenta automáticamente del cheque.

“Tuvimos que salir de nuestros pueblos por falta de oportunidades, no porque quisimos”, dijo a la audiencia Rosa Hernández, de Oaxaca. “Esos jóvenes de Ayotzinapa también fueron víctimas del mal gobierno”.

Los oradores expresaron críticas al gobierno mexicano y a la falta de seguridad pública. También dijeron que el gobierno de Estados Unidos tiene parte de responsabilidad ya que aquí se producen las armas que usan en México tanto el ejército como el crimen organizado y por su influencia sobre las fuerzas armadas mexicanas.

Otro punto de coincidencia entre los oradores fue la poca asistencia al evento.

“Esto es grave, aunque nosotros estamos fuera de México lo de Ayotzinapa no puede resultarnos indiferente”, comentó Hernández. “Tenemos que tomar conciencia”.

José Diéguez, residente de Madera, manifestó la importancia de hacerse escuchar y no olvidar la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa. “Pinté el vidrio de mi carro sobre este caso y un amigo me preguntó para qué lo había hecho!”, agregó con evidente malestar y finalizó haciendo un pedido de unidad alrededor de estas causas.

“Creo que estamos despertando…. Pero tenemos que hacer ruido para evitar dormirnos otra vez!”, concluyó Hernández.