Nuevas relaciones con Cuba, ¿por qué lo hizo Obama?

La Lombriz Solidaria es un blog para las comunidades latinas en California

Después de 53 años, Washington y La Habana restablecieron relaciones diplomáticas. El anuncio se produjo el miércoles 17 de diciembre y tomó por sorpresa a casi todo el mundo. Las negociaciones duraron 18 meses y fueron secretas.

Estados Unidos rompió relaciones con Cuba en 1961 después que los líderes revolucionarios cubanos se declararon comunistas. Desde ese momento, hubo numerosos ataques e intentos de invasión a Cuba y de asesinato de sus dirigentes por parte de EE.UU. Washington incluso obligó a los países latinoamericanos —entonces sumisos al poder imperial de Washington— a romper relaciones con la isla y le impuso un estricto bloqueo económico que aún persiste.

Las razones de Obama

Ningún presidente estadounidense se había animado a hacer algo parecido, aunque algunos trataron algún tipo de reconciliación, como Jimmy Carter y Bill Clinton, pero fueron simples gestos simbólicos.

Los presidentes conservadores, en cambio, endurecían sus posiciones. Criticar a los gobernantes de la isla era casi de oficio.

Pero los tiempos cambian y parte de ciudadanía estadounidense empezó a hablar de restablecer las relaciones con Cuba. Muchos empresarios veían cómo sus pares europeos se beneficiaban haciendo negocios en Cuba sin poder hacer nada. No en vano la Cámara de Comercio de EE.UU. apoya el restablecimiento de relaciones con La Habana.

Finalmente fue Barack Obama quien tuvo el valor de empezar una negociación que resulta en una nueva era en las relaciones entre los dos países.

Se trata de un gran salto en la política de Estados Unidos y las críticas de los más rabiosos opositores a Cuba no se hicieron esperar. En otras palabras, el presidente de EE.UU. arriesga un gran capital político con esta decisión. Entonces, porqué lo hizo?

Estas son algunas de las razones:

  • La posición de EE.UU. frente a Cuba ya era obsoleta e inútil. Aislar y estrangular económica y diplomáticamente a Cuba tenía el propósito de lograr la caida de Castro, pero después de 53 años quedó demostrado que esta estrategia no funcionó.
  • Esto se reflejó en el cambio en la opinión pública respecto a Cuba —incluyendo el mundo empresarial.
  • El apoyo de la iglesia católica. Todo indica que El Vaticano influyó en el acercamiento de ambas naciones.
  • Presiones de muchos países latinoamericanos sobre Washington. Poco a poco muchos países latinoamericanos fueron restableciendo sus relaciones con Cuba y empezaron a abogar para que EE.UU. hiciera lo propio.
  • El liderazgo de Obama. Al margen de cualquier motivación personal, la Casa Blanca demostró liderazgo y asumió riesgos. Recordemos que los presidentes de EE.UU. comienzan a preocuparse por su legado en los últimos años de su presidencia. Y Obama no es una excepción. Sin duda, restablecer relaciones diplomáticas con Cuba será parte importante de ese legado.
    • Finalmente, el juego político interno. Es que Obama lo hizo otra vez: al igual que con su orden ejecutiva en favor de los indocumentados, esta movida política pone a los Republicanos a la defensiva. En el caso de la orden ejecutiva, a pesar de la fanática oposición de muchos congresistas conservadores, es posible que no la modifiquen. O sea que Obama le pasó a los conservadores la presión para que por fin aprueben una reforma migratoria. Y ahora les pasa otra pelotita: levantar el embargo contra Cuba. Ambos temas son divisivos y complejos. Y como a partir de enero 2015 los Republicanos controlarán el Congreso, ellos tendrán que producir en lugar de destruir, como lo han hecho hasta ahora oponiéndose a todo lo que la Administración Obama propone.
    • Consecuencias

      Por ahora, los efectos de esta medida diplomática serán modestos: más facilidades para viajar a la isla por parte de ciudadanos de EE.UU., más remesas a Cuba, más intercambio cultural y académico, y poco más. Pero gradualmente se espera una mayor apertura comercial.

      Por supuesto, los políticos conservadores están bramando contra Obama, Particularmente los senadores Ted Cruz (Texas) y Marco Rubio (Florida), ambos de origen cubano. También Jeb Bush, potencial candidato presidencial Republicano, quien declaró su oposición al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

      El primitivismo, el atraso político y cultural, y el temor al cambio son “virtudes” conservadoras que se niegan a desaparecer.