Latinos listos para los retos del Congreso

La sesión reinicia este 6 de enero

WASHINGTON

Pasadas las fiestas decembrinas, el Congreso reanudará sus sesiones la próxima semana con nuevos rostros latinos y numerosos retos para la comunidad hispana, incluyendo un aumento del salario mínimo y el futuro rumbo de la reforma migratoria.

La 114 sesión del Congreso, que empieza el próximo 6 de enero, hará historia al contar con el mayor número de legisladores hispanos hasta la fecha, que pasará de 28 a un total de 32 en ambas cámaras, según la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos (NALEO, en inglés).

Tras los comicios de noviembre pasado, la Cámara de Representantes tendrá cinco nuevos rostros latinos –tres demócratas y dos republicanos-, para un total de 29 de esta minoría.

Los tres latinos en el Senado, el demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, y los republicanos por Florida y Texas, Marco Rubio y Ted Cruz, respectivamente, no afrontraron la reelección en 2014.

La bancada republicana, que logró el mayor aumento de escaños desde la Segunda Guerra Mundial, contará con un total de siete latinos, incluyendo a Carlos Curbelo, de Florida, y Alex Mooney, de Virginia Occidental, quienes ganaron en los comicios pasados.

Aunque la nueva configuración es un hito importante, está por verse si el Congreso podrá dejar atrás viejas rencillas y fisuras ideológicas para avanzar de forma bipartidista en varias tareas pendientes.

Ambos partidos se alistan para batallas sobre asuntos que afectan a la comunidad latina, incluyendo un aumento del salario mínimo a $10,10 la hora; un plan presupuestario para diez años; una reforma del código tributario, y medidas para la creación de empleos.

Los republicanos, que controlarán ambas cámaras del Congreso, han reiterado un apoyo a la reforma migratoria, pero no han presentado planes concretos sobre su alcance y contenido.

Sin embargo, los republicanos han prometido presentar medidas para intentar bloquear la puesta en marcha de los alivios migratorios que anunció el presidente Barack Obama para hasta cinco millones de inmigrantes indocumentados.

Antes del receso de diciembre, bajo presiones de los republicanos, el Congreso ya había condicionado los fondos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), aprobándolos únicamente hasta marzo de 2015

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