Políticas descabelladas de inmigración

El tema migratorio ha alcanzado un nivel de radicalización tal en la sociedad estadounidense que ciertos derechos que en otras naciones desarrolladas son considerados inalienables y básicos son calificados como inaceptables por los detractores de la inmigración en todas sus formas.

Uno de esos derechos que muchos cuestionan es el cuidado de salud, que se garantiza únicamente en casos de emergencia médica para los inmigrantes no autorizados, y con no pocas limitantes para los inmigrantes legales.

Sin embargo, hay quienes no solo cuestionan que se les otorgue cualquier tipo de cuidado médico a los inmigrantes legales, o no autorizados, sino que además reclaman que se les niegue cuidado de salud a ciudadanos estadounidenses cuyos padres carecen de estatus migratorio. Estos ciudadanos estadounidenses son definidos como “Anchor babies” porque erróneamente se cree que a través de ellos sus padres pueden acceder a una residencia permanente. Lo que en realidad solo ocurre en casos muy limitados como el de los padres que llegaron a los Estados Unidos con una visa legalmente otorgada por el gobierno estadounidense.

No es sorprendente entonces que con la oposición de un sector de la población reflejada en políticas públicas erradas, estos ciudadanos estadounidenses se vean impedidos de recibir cuidado médico adecuado desde el momento de su concepción, por el temor de sus padres indocumentados a solicitar asistencia de salud.

Un reciente reporte de el Centro Médico Bautista de Investigaciones Wake Forest de Carolina del Norte, publicado en el Diario Americano de Salud Pública señala que en aquellas localidades en las que se han implementado programas como la sección 287(g) del Acta Nacional de Inmigración, que autoriza a las agencias locales y estatales a hacer cumplir las leyes migratorias en sus respectivas jurisdicciones, las madres hispanas redujeron significativamente su acceso a cuidado prenatal para sus hijos a partir de la fecha en la que se implementó el programa.

Cuando se procedió a cuestionar a las madres sobre los motivos por los que habían suspendido o simplemente obviado el cuidado prenatal para sus hijos, la respuesta recurrente fue que temían ser víctimas de la aplicación de la Ley federal de inmigración a nivel local o estatal.

¿Qué lógica tiene negar indirectamente el acceso a un adecuado cuidado de salud a ciudadanos estadounidenses que inevitablemente crecerán con dificultades médicas por la falta de oportuno cuidado prenatal? Esto es algo que definitivamente escapa a mi entendimiento.

Esta es una más de las muchas formas en las que debido a la radicalización en el tema migratorio, la sociedad estadounidense se dispara en propio pie sin medir las consecuencias a largo plazo de políticas descabelladas y carentes de todo sentido. El precio por esta ceguera se pagará tarde o temprano