la reunion Obama/Peña Nieto

La visita del presidente de México, Enrique Peña Nieto, a D.C. originalmente estaba destinado a mostrar sus reformas económicas, pero los acontecimientos hacen que su misión sea dar tranquilidad tanto al gobierno estadounidense como a los inversionistas de que su país está bajo control.

Esta realidad está muy alejada de los planes del gobierno mexicano de restar importancia a la violencia para centrarse en la economía y el comercio. Sin embargo, la masacre de 22 personas cometidas por el ejército en junio en Tlatlaya, estado de México y la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa cometida por policías y narcos, desnudó el alto nivel de violación a los derechos humanos en las fuerzas armadas y policiales.

Peña Nieto debe responder con claridad en este tema que está íntimamente ligado a la continuación de la ayuda estadounidense bajo el plan Mérida. Estados Unidos no puede enviar fondos en este paquete para ser usados en contra de la población.

La corrupción gubernamental también dañó la imagen de Peña Nieto con el regalo de una contratista gubernamental de una mansión millonaria a la pareja presidencial. El mal ejemplo de la corrupción desde lo más alto es un buen motivo de inquietud.

Además de la problemática interna de México hay muchos temas de interés común como la seguridad fronteriza —México no puede renunciar a su responsabilidad de lo que ocurre en su lado de la franja divisoria.

El interés mexicano sobre lo que ocurrirá con sus ciudadanos ante el alivio migratorio de Obama es bienvenido. Sin embargo, este es un tema estadounidense. Lo mejor que puede hacer Peña Nieto es crear condiciones de seguridad, confianza y trabajo para frenar la emigración al norte.

Hay otros temas permanentes en la agenda méxico- estadounidense como el comercio, finanzas —ante la caída del petróleo— y el medio ambiente, entre otros. Pero estos quedan relegados ante la atención pública, y los manifestantes que acompañarán ruidosamente la visita del mandatario mexicano.

La violación a los derechos humanos debido al descontrol político y la corrupción son los temas centrales en el México de hoy que deben ser atendidos en la relación bilateral y en esta reunión presidencial