Los padres también sueñan

Los sacrificios han valido la pena para esta familia cuyo hijos estudian en la universidad
Los padres también sueñan
Pedro Wilfredo Hernández dice que ha sido difícil estar separado de su hijo, quien estudia en México.
Foto: Ciro Cesar

@Yorshmore

Pedro Wilfredo Hernández está desempleado, pero sabe administrar muy bien el dinero.

Es un cliente asiduo de las tiendas 99 Cents Only, cazador de ofertas por e-Bay, aficionado a las ventas de garaje y bueno para regatear, mientras que su esposa, María Guadalupe Mendoza, es muy chambeadora, se la pasa limpiando casas casi todo el día.

Él es salvadoreño de 61 años de edad, y ella mexicana de 55, quienes a pesar de las carencias han logrado el sueño que tenían para sus tres hijos, la superación académica.

Pedro Noé, el mayor de ellos, tiene 29 años de edad y acaba de terminar la carrera de odontología en la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM).

Es el único de la familia que no cuenta con documentos migratorios legales para estar en Estados Unidos, por lo que hace 5 años, cuando aún no se definía el programa de Acción Diferida (DACA) anunciado por el presidente Barack Obama, decidió irse a México porque aquí el costo de la universidad era de miles y miles de dólares y no era elegible para ayuda financiera del gobierno.

Los otros dos hijos, Edward y Denisse, estudian en la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN). El muchacho tiene 25 años de edad y pronto terminará medicina, mientras que ella a sus 21 cursa el cuarto grado para ser veterinaria.

“La clave del éxito es que fuimos muy cercanos con ellos en la escuela”, dice don Pedro.

“El pacto que tenía con mi mujer era que siempre íbamos a luchar por la superación de los hijos”.Ambos padres están orgullosos de sus hijos y señalan que los sacrificios han valido la pena, incluso estar separados de Pedro Noé, quien ha logrado sus sueños.

A pesar de que don Pedro y doña María Guadalupe han pasado por serios problemas económicos, como cuando en 2008 estuvieron a punto de que les embargaran la casa que 3 años antes empezaron a comprar, no dejaron de apoyar a sus hijos con los estudios.

“Hemos sido como gitanos, de un lado para otro”, dice don Pedro sobre las dificultades de la vida. “Y más de una vez hemos empezado de cero, nos hemos levantado”

http://www.laopinion.com